El enviado especial de la ONU se reunió con Suu Kyi
EFE
El enviado especial de la ONU Ibrahim Gambari se reunió el domingo en Rangún con la líder de la oposición en Myanmar, la Premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi, pero aún espera ver al jefe de la Junta, en su intento por poner fin a la sangrienta represión frente a las protestas contra el gobierno militar, dijeron diplomáticos.
"Espera reunirse con el general Than Shwe, presidente del Consejo Estatal de Paz y Desarrollo, antes de que concluya su misión", ha afirmado la ONU en un comunicado.
Gambari sí se ha reunido con Suu Kyi, líder de la oposición prodemocraica, durante más de una hora en la casa de invitados del gobierno en Rangún, cerca de la villa donde está confinada sin teléfono y con necesidad de permiso oficial, que le conceden rara vez, para recibir visitas.
Se encontraron después de que Gambari volara desde Naypyidaw, donde se reunió con el primer ministro interino, Thein Sein, y otros ministros - todos generales - el sábado, según fuentes diplomáticas.
Las mayores protestas en 20 años
Hasta ahora se desconocía si había hecho progresos para lograr poner fin a las represalias contra las mayores protestas contra la Junta en casi 20 años, que han desembocado en el arresto de cientos de monjes, la colocación de barricadas en el centro de Rangún y el despliegue de tropas en las calles.
"Todo el mundo tiene sus esperanzas en Ibrahim Gambari, que él resolverá el problema", afirmaba un sastre jubilado en Yangón. "Esperamos que presione a los generales, junto con otros líderes políticos", añadía.
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No había reuniones masivas visibles el domingo en el centro de la antigua capital birmana, donde las fuerzas de seguridad han sofocado las protestas colocando barricadas en torno a las dos principales pagodas.
La Comisión Asiática de Derechos Humanos con base en Hong Kong calcula que al menos 700 monjes y otras 500 personas habían sido arrestadas en todo el país. Los soldados mantenían hoy a los monjes en los monasterios confinados, según los vecinos de los centros religiosos.
Reacción mundial
La represalia, durante la cual los soldados dispararon contra la multitud, generó el rechazo de los gobiernos de todo el mundo, incluido el chino, considerado aliado de los generales, y una inusual condena de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), de la que Myanmar es miembro.
Los generales habitualmente ignoran la presión exterior, pero esta vez hicieron el caso suficiente para admitir a Gambari. El Gobierno ha dicho que 10 personas murieron el miércoles, el primer día de las revueltas, aunque los gobiernos occidentales dicen que la cifra podría ser mucho más alta.





