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ADN.es / Mundo

Domingo, 12 de febrero de 2012. Actualizado a las 22:09h | : el tiempo en

Gordon Brown dice que el número de muertos en Birmania es mucho mayor

La Junta Militar habla de diez víctimas, pero grupos disidentes aseguran que son 200 | Los soldados se afanan por hacer desaparecer los cadáveres de las calles

El primer ministro británico, Gordon Brown, afirmó este viernes que el número de muertos en Birmania debido a la represión de la Junta Militar sobre los manifestantes por la democracia podría ser "muchísimo mayor" del anunciado.

El jefe del Ejecutivo británico, dedicido a que la comunidad internacional intensifique las presiones sobre las autoridades birmanas, hizo estas declaraciones tras haber mantenido conversaciones con el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, y con el primer ministro chino, Wen Jiabao.

"Quiero condenar de forma absoluta el espantoso nivel de violencia empleado contra los birmanos. Me temo que las pérdidas humanas han sido muchísimo mayores de lo que se ha anunciado hasta la fecha", indicó Brown, quien compartió la misma impresión de otros políticos, como el embajador australiano en Birmania, Bob Davis.

Las autoridades del país asiático señalaron que han muerto diez personas, pero esa cifra no coincide con la ofrecida por otras fuentes, en torno a 15, y dista mucho de los dos centenares de fallecidos que apuntan algunos grupos disidentes.

La ansias de libertad, pisoteadas

Estos han vuelto a sufrir la violencia de la Junta Militar, que hoy también ha aplastado los desesperados intentos de protesta llevados a cabo en Rangún por la población, a la que casi ha aislado del resto del mundo mediante el corte de las comunicaciones

Las autoridades del país recurrieron al plomo y a los porrazos para acallar a los manifestantes, pero también se empeñaron en tapiar por la fuerza toda grieta que permitiese la fuga de noticias, imágenes o vídeos.

El despliegue de militares se reforzó en Rangún después de que el Mando Central y del Mando del Sureste ordenasen a tropas del Ejército partir en dirección a la capital, mientras que la base de Matehtilar era testigo del despegue de aviones militares, informó radio Mizzina.

Este movimiento de tropas, de acuerdo al diario disidente Irrawaddy, se produjo en medio de señales de que han surgido disensiones en el seno de la Junta Militar. Los roces se produjeron, presuntamente, entre el general Than Shwe y el general Maung Aye (su segundo) por la respuesta para acallar las manifestaciones.

La misma fuente informó de que el general Maung Aye tenía previsto reunirse con el icono de la disidencia, Suu Kyi. Según fuentes diplomáticas europeas, fue trasladada al complejo militar de Yemon, situado a las afueras de Rangún.

Represión a diestro y siniestro

En ese sentido, la represión también se ha cebado con los medios de comunicación extranjeros, cuyos corresponsales han sufrido en carne propia las malas artes marciales de la Junta Militar.

A tiros o a bastonazos, las fuerzas de seguridad dispersaron a lo largo del día a decenas de grupos de birmanos que se asomaron a las mismas calles casi desiertas, en las que tras tres días de protestas han muerto al menos 15 personas, entre ellas dos extranjeros.

Uno de ellos, precisamente, era un fotógrafo japonés que estaba cubriendo la Revolución Azafrán, como ya se conocen las protestas.

Respecto a los españoles en la zona, sólo hay "dos o tres" que residan en Birmania permanentemente, mientras que los turistas ya han abandonado el país o se disponen a hacerlo.

Según el Ministerio de Exteriores español, que les recomendó regresar a España cuanto antes, había unos 60 ciudadanos españoles. A pesar de la "muy inestable" situación, no se adoptó un plan de evacuación, sino que su vuelta se fue produciendo porque sus vacaciones expiraban o ante el cariz que tomó la revuelta.

Unos 60 turistas españoles se encuentran en Birmania, pero ya han comenzado a abandonar este país asiático porque sus vacaciones han acabado o ante la situación que atraviesa el país.

Bloqueos y ocupaciones

Casi todas las calles del centro de Rangún fueron bloqueadas con alambradas de espinos, y los soldados, a medida que avanzaron las horas, parecían tener controlada la situación.

Antes ocuparon los mayores monasterios budistas para impedir la salida de los monjes y estrecharon el cerco en torno a las pagodas de Sule y de Shwedagon, los dos puntos emblemáticos de los manifestantes.

Al menos dos personas fueron heridas por disparos cuando los soldados apostados cerca de la pagoda de Sule dispersaron una manifestación integrada por unas dos mil personas, según indicaron testigos.

Horas antes, en la misma zona, los cuerpos de seguridad frustraron una protesta organizada por la Liga Nacional para la Democracia (LND), la formación política que lidera la cautiva Nobel de la Paz, Aung San Suu Kyi, y la única que resiste a la presión de la Junta Militar.

La cifra de muertos podría ser alta

Gobernantes y organismos internacionales han criticado la dura represión llevada a cabo por la Junta Militar y, aunque la cifra de muertos se ha fijado hasta el momento en 15, líderes como Gordon Brown sospechan que el número de víctimas podría ser "muchísimo mayor".

Además del primer ministro inglés, otras autoridades presentes en la zona han compartido la apreciación y, así, el embajador australiano en Birmania, Bob Davis, aseguró que también es "significativamente mayor" de lo anunciado.

Residentes en Rangún denunciaron que las tropas retiran velozmente los cadáveres de la calle para ocultar la cifra real de muertos.

Control sobre internet

Con las protestas sofocadas, el departamento de guerra cibernética del Ministerio de Defensa reforzó el control sobre Internet, bloqueando servidores, atacando con virus blogs de disidentes y desplegando informadores para peinar la red en busca de internautas opositores al régimen.

Las autoridades ordenaron previamente el cierre de todos los cibercafés del país para impedir que salga información al exterior sobre la brutal represión.

El departamento de guerra cibernética está adscrito a la Oficina de Servicios Informáticos del poderoso Ministerio de Defensa y se encarga, entre otros cometidos, de vigilar las conversaciones telefónicas y correos electrónicos de miembros de la oposición.

Según Desmond Ball, experto australiano en inteligencia militar, los equipos (aportados por Singapur) "son bastante avanzados y se emplean en la supresión de cualquier tipo de disidencia".

A la caza del ciberopositor

Desde sus terminales, los espías birmanos se multiplicaron para perseguir los comentarios de internautas sospechosos en varios diarios online, algunos de los cuales fueron clausurados pero otros quedaron disponibles para poder identificar a opositores.

Birmania está gobernada por los militares desde 1962 y no celebra elecciones parlamentarias desde 1990, cuando el partido oficial perdió de manera abrumadora ante una coalición opositora encabezada por Suu Kyi, bajo arresto domiciliario desde 2003.

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