El profundo deterioro de la situación política en Birmania y los ataques de su gobierno militar a la población fueron abordados este miércoles por el Consejo de Seguridad de la ONU, que al final pidió "contención" a Rangún, pero evitó su condena por el desacuerdo de China.
"La situación interna de Birmania aún no representa una amenaza para la paz y la seguridad" internacional, afirmó el embajador de China ante la ONU, Guangya Wang, al término de la reunión del Consejo de Seguridad de la ONU.
China subrayó que la declaración del Consejo "refleja el denominador común" de las posiciones de sus miembros.
Al ser preguntado sobre la posibilidad de que el máximo órgano de la ONU impusiera sanciones al régimen de Rangún, el representante de Pekín respondió que "las sanciones no son de ninguna ayuda a la situación tal como está allí".
El Consejo de Seguridad de la ONU se reunió a petición del Reino Unido, ante el profundo deterioro de la situación en Birmania, donde las fuerzas de seguridad del régimen militar dictatorial reprimieron de forma violenta varias manifestaciones pacíficas multitudinarias que se desarrollan desde hace nueve días.
Decepción francesa
Francia, a través de su ministro de Asuntos Exteriores, Bernard Kouchner, expresó su "decepción" por la falta de una condena a Birmania por parte del Consejo de Seguridad.
"Por supuesto que estoy decepcionado, pero esas son las reglas", expresó el ministro francés, que se refirió a que alguno de los miembros del Consejo de Seguridad "no quieren hablar de asuntos internos".
"Así es que ya fue un éxito conseguir convocar esta reunión de urgencia del Consejo de Seguridad para hablar del asunto. Y eso es lo que hicimos", agregó.
Hay que tomar medidas
"Todos estuvimos de acuerdo y enfatizamos en que hay que tomar medidas para que las cosas no vayan a peor" en Birmania, dijo al término de la reunión el embajador de EEUU ante la ONU, Zalmay Khalilzad.
Por su parte, el embajador del Reino Unido ante el organismo multilateral, John Sawers, aseguró que Birmania se encuentra ante una encrucijada, en la que corre el peligro de regresar a "la represión del pasado".
"Espero que las autoridades de Birmania se acuerden de lo que dijo el secretario general (en su discurso inaugural de la Asamblea), de que el tiempo de la impunidad se terminó", agregó.
Diplomáticos estadounidenses señalaron que la posición de Washington ha sido la de "condenar la represión y solicitar la liberación de presos" políticos, entre los que figura la premio Nobel de la Paz y líder del partido Liga Nacional para la Democracia (LND), Aung San Suu Kyi, en arresto domiciliario y acusada de instigar esas protestas.
Poco antes de conocerse la resolución del Consejo de Seguridad, los ministros de Asuntos Exteriores de la Unión Europea (UE) y de Estados Unidos emitieron un comunicado conjunto en el que instaban a China que ejerciera su influencia y "presionara" al régimen militar birmano para que cesen los actos violentos contra la población civil.
Enviado especial
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, decidió este miércoles enviar a su representante especial, Ibrahim Gambari, a la región asiática, ante "el deterioro" de la situación política y civil en Birmania (Myanmar).
Ban, en un comunicado de prensa, insta al "liderazgo" del país asiático a "cooperar plenamente" con la misión de Gambari, para "aprovechar la buena voluntad de la ONU de asistir (a Birmania) en su proceso de reconciliación nacional a través del diálogo".
Poner fin a la violencia
Ante las informaciones de agresiones y uso de la violencia por parte de las fuerzas de seguridad del régimen militar birmano, en el poder desde hace 45 años, contra la población, el máximo responsable de la ONU pide a Rangún que ponga fin a esas prácticas.
"Esas acciones sólo pueden erosionar las perspectivas de paz, prosperidad y estabilidad en Myanmar", advierte Ban.
Reconciliación nacional
Ante el aumento de las tensiones en Rangún, Ban pidió el lunes al Gobierno de Birmania que entable, cuanto antes, "un diálogo con todas las fuerzas relevantes" del país, para avanzar en un proceso de reconciliación nacional.
También expresó su deseo de que el Gobierno birmano aproveche la oportunidad para entablar, "sin demora y con todas las fuerzas relevantes, un proceso de reconciliación nacional, a partir de los asuntos que preocupan al pueblo de Birmania".
Cinco muertos y 100 heridos
Sin embargo, la Junta Militar optó por reprimir con el Ejército las crecientes manifestaciones protagonizadas por ciudadanos y monjes budistas, y en las que ha habido ya cinco muertos, entre ellos dos monjes budistas, y cerca de cien heridos.
Alrededor de 200 personas, incluidos unos 80 monjes, han sido también golpeados, detenidos y trasladados en vehículos militares a centros de detención, según testigos citados por diversos medios birmanos.
Además, decenas de monjes fueron golpeados antes de ser arrestados y trasladados en camiones del Ejército a centros de detención, después de que cientos de miles de personas desafiaran la prohibición de celebrar actos de protesta impuesta anoche por la Junta Militar.




