La Junta Militar que gobierna Birmania desde 1988 advirtió este lunes de que está preparada para "tomar medidas" en contra de los monjes budistas que lideran desde hace ocho días las mayores manifestaciones pacíficas en la historia del país en contra del Gobierno, según informa la BBC citando a fuentes oficiales birmanas.
El ministro de Religión, el general Thura Myint Maung, hizo publica la advertencia mientras que más de 100.000 personas marchaban por las calles de la mayor ciudad del país, Rangún. El general advirtió a los monjes de que no actúen en contra de las "reglas y regulaciones" budistas.
La actuación de la Junta Militar, conocida por su mano de hierro a la hora de aplicar sus leyes, ha diferido notablemente en esta ocasión, según diplomáticos y analistas, debido a la presión que ha ejercido su socio y aliado político, China.
Al menos 300.000 personas, muchas de ellas monjes budistas, se han manifestado este lunes a través del país en contra de la Junta Militar. Unas 100.000 personas marcharon por las calles del centro de Rangún, una cifra similar en Pakokku (centro) y unas 120.000 en Mandalay (norte), la segunda mayor ciudad del país, según testigos citados por diversos emisoras de radio y otros medios birmanos de la disidencia.
Los estudiantes se unen a los monjes
En Rangún la manifestación cubrió unos ocho kilómetros en las primeras horas, pasando por el antiguo campus de la Universidad de Rangún, uno de los principales caldos de cultivo de protestas en los últimos tiempos. Los estudiantes fueron uno de los colectivos que se unió a los monjes.
Las medidas tomadas hasta hace bien poco por la Junta Militar, altamente conocida por su mano de hierro a la hora de aplicar sus leyes, se han diferenciado de forma importante en esta ocasión, durante las protestas de los últimos días lideradas por los monjes, y según diplomáticos y analistas, la razón reside en la presión que ha ejercido su socio y aliado político, China.
Los monjes de monasterios de Mandalay, a unos 600 kilómetros al norte de Rangún y la segunda mayor ciudad de Birmania, fueron secundados por religiosos de otros templos situados en las vecinas localidades de Masoeyein y Mya Taung, según indicaron varios testigos. Los monjes marcharon por las calles de la ciudad entonando los salmos del "metta sutha" sobre la bondad, y con los cuencos de recogida de ofrendas, boca abajo.
Orden de regresar
Varios camiones cargados de soldados recorrieron diversas calles del centro de Rangún, donde muchos comercios no han abierto sus puertas por temor a enfrentamientos entre las fuerzas del Gobierno y los manifestantes.
Antes, la jerarquía de la institución budista de Birmania, sometida al control gubernamental, ordenó a los monjes regresar a sus monasterios para poner fin a las manifestaciones pacíficas de protesta contra la Junta Militar.
Esta orden fue emitida por el comité del "Sangha Nayaka" cuando están previstas nuevas marchas por parte de los monjes en diversas ciudades del país, incluida Rangún, la mayor ciudad del país.
Oposición única
La mayoría de los monjes que participan en las manifestaciones que tienen lugar en Rangún desde hace una semana provienen de monasterios de otras localidades y, durante estos últimos días, se han hospedado en las residencias religiosas de la antigua capital.
Unas 20.000 personas entre monjes y civiles se manifestaron el pasado domingo en Rangún, y en apoyo de la líder opositora Aung San Suu Kyi, líder de la Liga Nacional por la Democracia (LND), la única formación política opositora que resiste a la presión del régimen militar.
Los monjes, que trataron el domingo de pasar frente a la residencia de la líder opositora Aung San Suu Kyi, al igual que hicieron la víspera, se vieron obligados a desistir ante las barricadas establecidas por las Fuerzas de Seguridad.
No hay elecciones desde hace 17 años
Más de un centenar de personas han sido detenidas por la Policía y el Ejército desde que comenzaron las protestas, a causa del alza en el precio de los combustibles en agosto pasado, organizadas por la LND y la Generación de Estudiantes del 88, grupo fundado en honor del levantamiento estudiantil de 1988.
En Birmania no se celebran elecciones legislativas desde 1990, cuando Suu Kyi, al frente de la LND, consiguió una victoria abrumadora, resultado que nunca ha sido acatado por la Junta Militar.
La ONU indicó el pasado jueves en un comunicado que la situación en Birmania pone en peligro la seguridad del resto de los países del sudeste de Asia.




