Kenneth Foster junto a su novia y a su hija en una imagen de 2001
Familia Foster
John Ray Conner se convirtió el pasado 22 de agosto en el reo número 400 en ser ejecutado en Texas desde el restablecimiento del castigo en ese estado, en 1982. Las cifras redondas son siempre llamativas y su caso tuvo amplia repercusión en los medios de comunicación de todo el mundo, por esta particularidad y por las dudas sobre la culpabilidad del reo.
El próximo día 30 de agosto el mismo estado ejecutará, si nada ni nadie lo evita, a Kenneth Foster , un hombre negro de 30 años. Su historia, por puro dato estadístico -será el número 403 en morir- no tendría que tener tanta cabida como la de Conner en periódicos y televisiones. Sin embargo, lo extraordinario de su caso es que Foster será ajusticiado por estar en el lugar equivocado en el momento equivocado: fue condenado a muerte por ver cómo un compañero suyo mataba a un joven mientras él se encontraba a 30 metros de distancia.
Por este motivo, durante los años que ha pasado en el 'corredor de la muerte', se ha granjeado la simpatía de un elevado número de personas, que ha intentado -de momento, en vano- conseguir la suspensión de su pena. Foster, además, ha escrito artículos y poemas e, incluso, tiene novia y una hija.
Antes de la ejecución de Foster , el calendario de aplicación de penas capitales de Texas contempla también para el próximo martes 28 la muerte de DaRoyce Mosley, mientras que John Amador será ajusticiado el 29 de agosto.
"Ley de partes"
Kenneth Foster fue condenado a muerte hace 10 años por el asesinato en 1996 de un hombre blanco, Michael LaHood. Pero está probado que no fue él quien disparó sobre LaHood, sino que lo hizo Mauriceo Brown, quien fue ejecutado en julio de 2006.
Foster recibió su condena en virtud de la "ley de partes", una norma texana de 1974 por la cual se elimina la distinción entre el autor material y el cómplice de un delito y se puede hacer a ambos igualmente responsables, según denuncia Amnistía Internacional.
Los hechos
El 14 de agosto de 1996 Foster y otros tres amigos, Mauricio Brown, DeWayne Dillard y Julius Oteen, cometieron dos robos a mano armada. Un día después, de madrugada, estaban los cuatro estacionados en un coche cuando vieron aparecer a una pareja. Entonces, Brown, bajó del vehículo, se dirigió hacia ellos y acabó disparando y asesinando al hombre.
Sólo Brown y Foster fueron juzgados por la muerte de LaHood. Ambos resultaron condenados a muerte tras ser hallados culpables de asesinato punible.
¿Conspiración para robar?
Para condenar a Kenneth Foster por asesinato punible con la pena capital en virtud de la ley de partes, la fiscalía tenía que demostrar que existía una conspiración entre él y Brown para robar a LaHood, y que Foster debía haber previsto que durante el robo podía cometerse un asesinato.
Foster, Dillard y Oteen mantienen que desconocían que Brown iba a robar o matar a Michael LaHood, que no lo habían planeado y que la acción de su compañero fue impulsiva.
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La fiscalía señaló que los dos robos cometidos a punta de pistola el día anterior a la noche de autos eran motivo suficiente para que Foster hubiera previsto que podía cometerse un asesinato.
En el juicio, Brown admitió haber realizado el disparo mortal, pero negó que tuviera intención de matar. "Tras el juicio declaró que, antes de que saliera del vehículo, no se había hablado de robar a LaHood", indica Amnistía Internacional.
Foster, por su parte, se declaró inocente.
La mano dura texana
Texas volvió a establecer la pena de muerte después de que el Tribunal Supremo estadounidense eliminase la moratoria que existía sobre el castigo en 1976.
Desde esa fecha, 1.092 personas han sido ejecutadas en EEUU, según las cifras del Centro de Información sobre la Pena de Muerte. Texas ha ejecutado a cuatro veces más reos que cualquier otro de los 28 estados de la Unión que la contemplan en sus legislaciones. En el mes de septiembre tiene programadas cinco penas capitales más.
La Unión Europea, contraria a la pena capital, instó el martes al gobernador de Texas a detener todas las ejecuciones y a declarar una moratoria sobre el castigo.
En Estados Unidos, 3.350 presos están en 'corredores de la muerte', a la espera de ser ejecutados.





