Arqueólogos y antropólogos de la Universidad de Buenos Aires están realizando estudios geofísicos para reconstruir una aldea de 2.000 años de antigüedad semienterrada en Palo Blanco, a 50 kilómetros de Fiambalá, ciudad de salida y llegada de dos etapas del Dakar.
AAPRA
Se acerca la primera edición del Rally Dakar por tierras sudamericanas. La expectación que ha despertado en Argentina y Chile el paso de la competición deportiva ha sido mayúscula por su cobertura informativa y por su impacto económico, pero no todo el mundo está satisfecho con la organización.
Desde la Asociación de Arqueólogos Profesionales de la República Argentina (AAPRA) se ha alertado sobre cómo afectará al patrimonio cultural del país el paso de los casi 500 automóviles que recorrerán los 6.000 kilómetros de la geografía americana. Los organizadores han avanzado que el rally recorrerá nueve provincias argentinas, aunque sin concretar los caminos puesto que desconocer el trazado exacto hasta el día de la etapa forma parte de la competición.
Para la AAPRA ese es el principal problema para lograr la conservación del patrimonio. "Nuestra asociación no pone palos en las ruedas" aclara su presidenta, Norma Ratto, pero reclama unos Estudios del Impacto Ambiental y Social que permitieran proteger yacimientos presentes y potenciales con áreas de exclusión para la carrera. Según la organización del rally, se han efecutado los correspondientes informes y medidas para preservar el medio ambiente y las culturas arqueológicas, pero Norma Ratto asegura a ADN.es que ellos no tienen constancia de tales estudios previos.

Mapa de zonas más afectadas por el Dakar 2009
ADN.es
Una de las zonas más vulnerables al paso de los automóviles es la meseta de Somuncurá, situada en la provincia de Río Negro (Argentina). Esta superficie de 34.650 kilómetros cuadrados, que cuenta con recursos arqueológicos y paleontológicos -algunos pertenecientes a culturas de hace 10.000 años-, ha restringido el turismo en la zona durante el año para evitar su destrucción. Sin embargo, el trazado del rally discurrirá muy cerca del lugar según el mapa oficial de la prueba.
Otro lugar en peligro es Palo Blanco, situado en el noroeste del país, donde recientemente se encontraron los restos de una aldea de hace más de 2.000 años. Según la Doctora Norma Ratto, "no es un área protegida a nivel nacional ni provincial, ni tampoco está alambrado" por lo que los participantes podrían rodar sobre la superficie sin saber que se trata de un lugar de trabajo arqueológico.
Además de estas dos zonas principales, desde la asociación de arqueólogos se avisa de la posible destrucción de yacimientos en la Patagonia, Pampa, Cuyo y el Noroeste argentino. "Pueden ser espacios destinados a la producción de instrumentos en piedra, vasijas, cerámicas o metales, funerarias, residencias permanentes o temporales, producciones agrícolas o rituales" enumera Ratto entre las posibles perdidas, así como recalca el valor simbólico "para las poblaciones orginarias".

Las Lozas. Vista de perfiles paleolacrustes
Norma Ratto
A diferencia de algunas protestas en Argentina de grupos aborígenes, productores agropecuarios o ecologistas, los arqueólogos no están en contra del rally sino que exigen que se dispute en las condiciones necesarias para la conservación de un patrimonio que está "en ambientes altamente frágiles" ante el impacto del paso de la carrera.
Desde la organización del Dakar se defienden con su estudio porque "fue aprobado por los gobiernos provinciales". Ya sufrieron varias protestas durante la travesía por África que no les detuvieron y ahora no han anunciado ninguna modificación urgente para adecuar el trazado a la solicitud de los arqueólogos argentinos. Desde la AAPRA han trasladado a Enrique Meyer, secretario de Turismo, José Nun, secreatario de Cultura y a Frédéric Baleine Du Laurens, embajador de Francia en Argentina. Ahora, sólo el azar o el buen hacer permitirán que parte de la historia de Argentina no quede enterrada para siempre.




