Juan Alberto Belloch durante el acto de inauguración de la iluminación navideña y el Belén de la Plaza del Pilar
EFE
Al son de los villancicos interpretados por las corales ASSAI y Corazonistas, el alcalde Juan Alberto Belloch inauguró ayer la Navidad en Zaragoza. Para hacerlo eligió la plaza del Pilar y la compañía del arzobispo de la ciudad, Manuel Ureña. En el encendido de las lámparas de Navidad el sistema remoto falló y fue preciso volver al sistema tradicional: pulsar el interruptor del cuadro de luces. Acto seguido, visita al Belén del Pilar, que ocupa 2.400 m2 y es similar al de todos los años.
Los niños fueron los que se mostraron más agradecidos con la temprana llegada de la Navidad. Leyre y Begoña, su madre, fueron las primeras en ver el pesebre del Belén del Pilar. "Venimos todos los años y la inauguración nos ha pillado por sorpresa", explicaba Begoña, mientras ayudaba a su hija a localizar al Niño Jesús.
En la calle Alfonso, Marta Oliete esperaba paciente a que sus hijos acabaran de mirarlas luces de Navidad. "La ciudad gana mucho y a los niños les hace mucha ilusión. No estaría mal que las apagaran a las 21.00h. para ahorrar", explicó.
Hasta el 6 de enero, lucirán cada noche de 18.00 a 22.30 h., 11.164 lámparas en 24 emplazamientos distintos.
El Belén espera la visita de casi 300.000 personas, en horario de 11.00 a 14.00 y de 16.00 a 21.00 h. El acceso se realiza a través de una portada que simula un castillo amurallado y recrea el Portal, con la Virgen, el Niño y San José, el Palacio de Herodes y un zoco. Monseñor Ureña destacó que en tiempos de crisis, "el Belén nos hace ver que es posible un mundo mejor".





