Unos 800 niños del barrio de Russafa deben desplazarse cada año a colegios de otros barrios o de fuera de Valencia cada curso, según la Plataforma per Russafa, que ayer reivindicó de nuevo el centro escolar de la calle de Puerto Rico, paralizado desde hace años por la Generalitat.
"Es indignante", afirma Inma Bauset, portavoz de la Plataforma, quien en medio de Russafa conviu, la quincena cultural que arrancó el lunes, repasó las carencias del céntrico barrio, entre ellas el colegio, cuyas obras aún no tienen fecha de inicio.
La Plataforma per Russafa considera que la descoordinación entre las administraciones provoca que el centro escolar, una de las promesas del equipo de gobierno de Rita Barberá (PP) legislatura tras legislatura, esté por hacer. Ya hace ocho años que se prometió y el solar está vacío.
"La respuesta de la Administración es que el colegio tardará 18 meses en construirse, pero todavía no han puesto fecha de inicio a las obras", asegura Bauset, quien afirma que los tres colegios del barrio no dan para acoger a todos los niños, "por lo que muchos padres deben buscarse la vida lejos de sus domicilios, con todos los problemas que esto acarrea".
Movilizaciones
Bauset anunció más movilizaciones, sin concretar de qué tipo. El pasado marzo decenas de vecinos salieron a la calle para reivindicar el centro. Bauset teme que si las obras se retrasan mucho más de 1.000 niños tendrían que buscar otras opciones en otros barrios. Y la semana pasada, 50 madres del barrio se manifestaron para pedir la instalación.
Bauset invita a la Generalitat y al Ayuntamiento a "coordinarse" para impulsar el colegio. "Hay 11 millones del plan Confianza para arreglar calles. Del plan E se han gastado otros cuatro en acondicionamiento de calles. Con parte de ese dinero se hubiera podido empezar la instalación. Hay prioridades en el barrio, y una de ellas es el colegio Puerto Rico".
EL APUNTE
El plan Riva: papel mojado y una oficina
El plan Riva sigue sin dinero. El barrio ya ha sido declarado Área de Rehabilitación, pero el Riva, que contempla rehabilitaciones de edificios y nuevas dotaciones, es papel mojado. Así está desde 2005, cuando se presentó el protocolo de intenciones. Desde entonces, ni un euro.




