Los hosteleros valencianos ya lo habían anunciado antes de las fallas y sus previsiones económicas se han cumplido al dedillo. Las fiestas "han sido light", se lamentaba el presidente de la Federación de Hostelería de Valencia (FEHV), Juan Carlos Gelabert. Las cifras del sector son similares a las de los ejercicios de 2005 y 2006. "El año pasado se produjo un retroceso en la cifra de negocio hostelero del 2,6% en relación a 2008, y este año una bajada del 2,77% con respecto a 2009", añadió.
Una de las razones, además de la contención del gasto generalizada, es que la mayoría de visitantes han sido valencianos, por lo que el consumo ha sido menor. "El bocadillo ha sido el protagonista y las noches también han sido muy flojitas, lo que, en buena parte, se debe a que el público extranjero, salvo el viernes, ha sido el gran ausente", explicaba Gelabert.
De esta forma, los hosteleros indican que estas fiestas en términos de explotación turística "han pasado desapercibidas". En este sentido, Gelabert aseguró que entre el lunes y el miércoles "prácticamente no hubo actividad".
Menos basura
La cantidad de residuos también confirma que el consumo ha sido menor. El ayuntamiento de Valencia retiró durante toda la semana fallera 7.200 toneladas de basura, frente alas 7.500 del pasado 2009, entre restos de monumentos quemados y desperdicios.
A las 7.00 horas de la mañana del sábado, la capital había amanecido casi sin rastro delas fallas, sin apenas cenizas y con las principales vías abiertas al tráfico, según el concejal de Medio Ambiente, Ramón Isidro Sanchis. Con pocas labores que completar, el dispositivo especial de las fiestas ya se había dado casi por concluido hacia el mediodía.
EL APUNTE
Menos visitantes y menos delincuencia
Las fallas 2010 también han sido más tranquilas en cuanto a incidencias. La delincuencia diminuyó un 12% respecto a 2009, según el delegado del Gobierno en la Comunitat Valenciana, Ricardo Peralta. Los robos y hurtos alcanzaron "una reducción especialmente significativa".




