El Alicante retoma la competición de liga el domingo frente al Benidorm, después de que su partido de la última jornada frente al Barcelona B fuera aplazado, con la obligación de lograr un triunfo si no quiere ver cómo se aleja de la zona alta de la clasificación.
El conjunto entrenado por Vicente Borge ha visto como la imposibilidad de sumar puntos el pasado fin de semana le ha alejado a nueve puntos de la cuarta plaza de la clasificación, que precisamente ocupa el Benidorm.
Aunque al Alicante tenga un partido más que disputar que sus rivales, el hecho de haber visto ampliada su desventaja sobre los puestos de cabeza supone una presión añadida para el conjunto alicantinista.
Así lo ha reconocido Borge, quien reconoció que no le gusta que se le aplacen partidos a sus equipos porque hace que estos "salgan de la competición" y su respuesta a la hora de retomarla sea una incógnita.
Borge no podrá contar contra el Benidorm con los sancionados César Negredo y David Gámiz, quienes deben cumplir uno y dos encuentros de castigo por acumulación de amonestaciones y expulsión, respectivamente.
En el caso de Gámiz se sabía que no podría jugar ante el Benidorm, pero en el de Negredo, el Alicante consultó a la Federación Española para saber si debía cumplir su castigo ante el Benidorm o cuando se dispute el choque frente al Barcelona. Finalmente, el central no podrá disputar el choque de rivalidad provincial de mañana.
Por otro lado, a lo largo de la semana el Alicante ha contado con el lastre que supone no poder entrenar con todos sus futbolistas debido a que varios de ellos han pasado por procesos gripales y amigdalitis.
Es el caso de Nacho Calvillo, Joaquín 'Quinín' Menéndez, Oinatz Bilbao o Llamas, que aunque están a disposición de Borge para entrar en la convocatoria, no se encuentran en plenitud de condiciones físicas.
Borge destacó el gran inicio de temporada que está protagonizando el Benidorm y, en especial, resaltó la figura de Luismi Loro, autor de catorce goles. El jugador del Benidorm es duda por unas molestias en las costillas, pero Borge se mostró convencido de que jugará.




