Los zombies, que mañana celebran su Gran Día con motivo de la fiesta de Halloween, serán los grandes y únicos beneficiados de la crisis económica. Las ventas de disfraces han caído en picado y las únicas compras que registran los comercios son pequeños complementos y algo de maquillaje.
Un traje manchado, cuatro gotas de "ketchup", un poco de pintura en el rostro y... a la calle. Es barato, fácil y rápido.
La crisis ha llegado a esta fiesta y los establecimientos especializados lo han notado, pues los pocos compradores que entran "ya no adquieren disfraces completos ni máscaras sofisticadas". según han explicado a EFE propietarios de diversas tiendas.
Algunos repetirán disfraz, otros readaptarán los que ya tienen y muchos es posible que hasta ni se disfracen. "En años anteriores había gente en cola para comprar todos tipo de disfraces y accesorios, pero este año entran con cuentagotas", ha manifestado Pedro Navarro, gerente de la tienda Magesbi.
"Vienen menos y se gastan menos", ha añadido.
Los pequeños complementos es lo que más se está vendiendo, además del maquillaje. "Disfraces, pocos y baratos, de unos 12 euros de media", ha apuntado Katy Vigier, del establecimiento "Ñothy", cuyas ventas han caído por debajo de la mitad del pasado año.
"Vamos a ver a mucho zombi por ahí", han expuesto.
Aunque numerosos bares han decorado sus interiores y escaparates de forma temática, especialmente con calabazas fabricadas en cartón o corcho, "son muchos menos que en años anteriores".
"Estamos poniendo la decoración del pasado año, invitaremos a chupitos de granadina, por el rollo ese de la sangre, pero poco más", ha afirmado David Callado, del Pub "La Cuevecita", uno de los pocos que mantiene la tradición de celebrar Halloween.
La crisis también se nota en las fiestas que numerosos colegios celebran con motivo de Halloween, que de cultura propia de aquí tiene poco o casi nada.
De hecho, sólo los "huesos de santo" de las pastelerías, las flores de los cementerios y el personaje de Tirso de Molina mantienen aún las viejas tradiciones de la Festividad de Todos los Santos.
Pero volviendo a los colegios, también la crisis ha impedido a numerosas asociaciones de padres y madres, o profesores organizar este año algunas fiestas.
"En los días previos al 'Jalogüín' o como se diga, muchas madres y padres venían a comprar disfraces para los niños. Este año no es así", ha indicado Vigier. "Los padres optan, como mucho, por un disfraz de 10 o 12 euros", ha añadido Mercedes, de la tienda "La nueva ola".
Algunos estudiosos indican que la noche del 31 de octubre era una de las citas festivas más importantes de la cultura celta, en la que, bajo el nombre original de "Nos Galan-gaeaf", algo así como la noche de las calendas, se recibía al invierno y se decía adiós al verano. Para otros, suponía el cierre de la cosecha agraria y la llegada de los primeros días invernales.
Posteriormente, la cultura cristiana, según destacan algunos autores, intentó desvirtuar este significado de la última noche pagana del mes de octubre con la celebración de una festividad al día siguiente, la de Todos los Santos, en la que se honra y recuerda a los ya fallecidos.
No obstante, esa tradición celta viajó hasta los Estados Unidos con los primeros colonos, quienes a esas horas nocturnas y a esa fiesta ya la denominaban "All-hallow even", víspera del día de Todos los Santos.
Con independencia del origen y hasta de la crisis, mañana por la noche los jóvenes saldrán como si de un sábado más se tratara.

