El bebé que falleció el pasado domingo mientras dormía la siesta con sus padres en el domicilio familiar sufrió una muerte súbita, según ha revelado la autopsia practicada al pequeño, han confirmado hoy a Efe fuentes de la Jefatura Superior de Policía de Valencia.
Los padres del bebé, de dos meses de edad, permanecen en libertad y sin cargos por los hechos, según las mismas fuentes.
Sobre las 18.00 horas del domingo, el 091 recibió una llamada de los médicos del Hospital Clínico para avisar de que unos padres habían llegado al centro con un bebé solicitando ayuda y que éste estaba muerto.
Según fuentes del centro sanitario, el lactante no presentaba señales de vida y, pese a intentarlo, los sanitarios no consiguieron reanimarle.
Los médicos practicaron una primera exploración al pequeño y, de inmediato y a pesar de no hallar signos externos de malos tratos, llamaron al Cuerpo Nacional de Policía para que investigara el caso.
Poco después, los agentes acudieron al hospital, donde reconocieron al bebé junto al forense e iniciaron las investigaciones oportunas, encargadas al Grupo de Homicidios.
Los policías corroboraron entonces que el pequeño no presentaba signos de violencia y, según sus primeras hipótesis, determinaron que podría haber muerto "por accidente o por imprudencia".
Finalmente, la autopsia practicada ayer al bebé ha concluido que éste falleció por causas naturales y no por asfixia al ser aplastado mientras dormía con sus padres, tal y como temían éstos.
El síndrome de muerte súbita del lactante, llamado también muerte en cuna o muerte blanca, se define como la muerte de un niño que es "inesperada por su historia y en la cual los estudios post-mortem no demuestran ninguna causa", según la Asociación Española de Pediatría (AEP).
Se trata de un episodio en el que la persona afectada pierde el pulso, la respiración y la conciencia de una forma repentina e inesperada.

