Las obras de derribo del antiguo pabellón Marcol comenzaron ayer. La instalación se había convertido en un foco de porquería: ratas, pulgas y cucarachas campaban a sus anchas entre la impotencia de los vecinos del barrio de Nou Moles, testigos del progresivo deterioro del que en su día fue el espacio referente del deporte de élite valenciano.
En el solar que ocupa el vetusto Marcol, de 3.000 metros cuadrados, se levantará un nuevo polideportivo, vieja reivindicación de Nou Moles, donde viven unos 40.000 habitantes.
Los vecinos quieren un pabellón con piscina, instalación que no está dentro de los planes del Ayuntamiento, propietario del terreno desde hace unos meses tras una permuta de solares con la familia Martínez Colomer, dueña del solar de Marcol.
"La gente quiere una piscina", afirmó ayer Casilda Osa, presidenta de la Asociación de Vecinos, "pero el Ayuntamiento considera que ya hay piscinas en los barrios colindantes. Esta respuesta no nos sirve: nosotros queremos nuestra piscina. Cada barrio debe tener sus servicios".
El nuevo polideportivo, según los planes que maneja el consistorio, contará con un graderío para 3.000 personas, salas multiusos y diferentes servicios. "La piscina se estudiará", aseguró la alcaldesa de Valencia, la popular Rita Barberá, que asistió al inicio del derribo.
Aparcamiento
El proyecto del polideportivo todavía no está elaborado. "Nos han dicho que lo tendrán en octubre", cuenta Osa. Barberá anunció ayer que el consistorio baraja la posibilidad de construir un aparcamiento para residentes en el nuevo centro deportivo, situado entre las calles Pintor Stolz, Castillo de Benisanó y Burgos.
Entretanto, el Grupo Municpal Socialista mostró ayer su satisfacción por las obras, aunque lamentó que el Partido Popular haya tardado 17 años en obtener en propiedad el solar y proceder a su derribo.
"Es inconcebible que una administración que podría haber solucionado el problema de falta de instalaciones deportivas del barrio desde 1991 se ponga ahora medallas por cumplir su obligación con los vecinos tras 17 años de retrasos", afirmó la concejal socialista Mercedes Caballero.
Sin presupuesto aún
"Vigilaremos que el Ayuntamiento no demore la construcción de las nuevas instalaciones tanto como tardó en obtener la propiedad de las antiguas", señaló Mercedes Caballero, quien recordó que el presupuesto municipal para 2008 no incluye ninguna partida para construir el nuevo pabellón y que tampoco hay proyecto.
EL PAPEL SOCIAL DE LA PRIMERA CANCHA CUBIERTA DE VALENCIA
Fue la primera cancha cubierta de Valencia. Se levantó a finales de los años cincuenta. Lo construyó el empresario Ernesto Martínez Colomer, uno de los primeros patrocinadores deportivos, propietario de la empresa Marcol, que luego adquiriría Rumasa.
Marcol nació como una pista al aire libre, pero en los años sesenta se cubriría para acoger los encuentros de los equipos de baloncesto y balonmano. Éste llegó a jugar en División de Honor. Durante muchos años, Marcol fue punto de encuentro de cientos de aficionados valencianos al deporte. Algunos empleados del pabellón aún recuerdan el humor de Martínez Colomer, ya fallecido: "Me cuesta más este pabellón que una querida".
El fútbol sala tomaría el relevo del balonmano. Primero con el Distrito 10 y luego con el Vijusa, antes de que éste se trasladara a la fonteta.
El pabellón, como recuerdan algunos vecinos, desarrolló un importante papel social en el barrio: se organizaban numerosos torneos de distintos deportes que mantuvieron la cancha viva durante años y que servían para "alejar a los chavales de las drogas y la calle". Aquello ya es historia.

