La empresa encargada de tramitar las expropiaciones para la prolongación de Blasco Ibáñez pierde el apoyo privado con el que contaba desde su fundación. Un 45% de las acciones de la compañía que estaban en manos privadas van a ser vendidas en su totalidad.
Las empresas privadas han ofrecido su participación en Cabanyal 2010 a la parte pública de la sociedad, el Ayuntamiento de Valencia, representado a través de la empresa municipal Aumsa, y la Generalitat, representada por medio del Instituto Valenciano de la Vivienda (Ivvsa).
Escasa viabilidad
Por otro lado, el grupo municipal socialista en el Ayuntamiento de Valencia consideró ayer, tras conocer la decisión de las empresas privadas de Cabanyal 2010, que este anuncio supone una "pérdida de apoyos empresariales" para llevar a cabo la prolongación de Blasco Ibáñez que "evidencia la falta de consistencia del proyecto y su escasa viabilidad económica, social y patrimonial", según indicaron en un comunicado fuentes del PSPV.




