La naturaleza es sabia y nos ofrece en cada época los alimentos que nos preparan para enfrentarnos a las condiciones de cada estación del año. Con el calor, las frutas y hortalizas de colores vivos cobran protagonismo y son las más atractivas para el consumidor. Seguir esta lógica nutricional nos prepara, sin saberlo, ante los efectos nocivos del sol.
Lo explicaba ayer la directora del Instituto de Medicina Avanzada, Teresa Añón, durante la presentación de una dieta fotoprotectora que ayuda a prevenir el cáncer y envejecimiento de la piel.
Alimentos como las frutas del bosque, sandía, papaya, tomate, lechuga o algas contienen "vitaminas, minerales, betacarotenos o bioflavonoides que previenen y reparan los daños que provoca el sol", explicó Añón, quien recordó que la hidratación con agua también es "fundamental".
La dieta, cuyos efectos han sido estudiados durante cinco años, debe iniciarse "tres meses antes de la exposición", ya que se ha comprobado que "muchas patologías relacionadas con la piel han dejado de aparecer".
Además de la alimentación, la doctora recordó que hay que seguir las pautas que marcan los profesionales para tomar el sol, "como echarse protección media hora antes, ir a la playa a partir de las siete de la tarde o no llevar a los menores de 18 meses a la playa bajo ningún concepto".
PRUÉBALO UN DÍA
Desayuno
Alternar zumos de sandía, zanahoria, papaya o mango con batidos de fresas, frambuesas, grosellas o arándanos.
Mediodía
2 piezas de fruta, un yoghurt o un zumo de tomate.
Comida
Gazpacho o Salmorejo de primer plato y pescado blanco o carne que no sea roja de segundo plato. Incluir ensalada de legumbres dos veces por semana.
Merienda
Vaso de leche, frutas o té. Para los niños, un bocadillo de mantequilla con mermelada natural de frutas.
Cena
Crema de calabacín con queso fresco y pan integral. Piña.




