Irene Belenguer posa con uno de sus broches. adn
Su nombre todavía no está entre el de los diseñadores más conocidos, pero Irene Belenguer ha conseguido dotar a sus complementos de un estilo y una fuerza propios que van más allá de aparecer en una simple lista.
Esta joven creadora de Valencia tiene 28 años y lleva más de diez confeccionando sus propios complementos. Aunque trabaja en el sector audiovisual, su pasión siempre ha sido la del diseño y, de momento, sólo puede dedicarse a ello como a un hobbie.
Es autodidacta y todo lo aprendió en casa. "Me crié entre dos modistas, mi tía y mi abuela y mi madre también cosía". Con la lección aprendida, Irene Belenguer empezó a soltar su imaginación y sus manos. "Lo primero que hice fueron pendientes y collares que vendía entre mis amigos y gente cercana. Lo típico", recuerda.
Minimí
Ahora, con más experiencia, se ha decidido por complementos más elaborados y sus broches personalizados han comenzado a ocupar todo su tiempo libre. Se llaman Minimí y son unas pequeñas muñecas con base de fieltro y vestidos de tela. Las hace totalmente a mano, desde el diseño en papel hasta las costuras finales.
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En sólo siete centímetros, estos originales broches, concentran la personalidad, el físico y el estilo de quien los luce. Los hay con gafas, los que sonríen o son más tímidos, los que llevan el pelo recogido e, incluso, con pecas. Además, se visten a la última, con ropa también pensada para ellos.
"La idea se me ocurrió de repente", cuenta. "Un día cogí unos fieltros que había comprado hacía tiempo y me puse a hacer una muñeca. Mis amigos la vieron y me dijeron que tenía rollito. Ahí empezó todo".
De eso hace más de un año y, desde entonces, los encargos no cesan. "Me gustaría ampliar el negocio con nuevos diseños hechos a manos y seguir vendiendo en Internet, porque puedes llegar a todo el mundo".





