Las excavaciones en la fosa común de Cazalla de la Sierra han comenzado a dar sus frutos. Ayer, el equipo de tres arqueólogos que trabajan en las obras de exhumación, encontró ocho cadáveres de víctimas de la represión franquista que presentaban impactos de bala, huesos rotos y "posturas que denotan caídas desde los bordes de la fosa".
"Los restos están bastante deteriorados, pero los arqueólogos creen que se podrán individualizar los cuerpos" afirma Rafael López, presidente de la Asociación Andaluza Memoria Histórica y Justicia. Las labores de excavación, que comenzaron el pasado julio, se están realizando con una subvención de 54.000 euros del Ministerio de la Presidencia.
Sin suficiente presupuesto
Con ese presupuesto, López cree que podrán continuar trabajando durante tres meses. "No contamos con el dinero suficiente y es una tarea muy difícil que tendría que asumir el Gobierno"
Las medidas de la fosa son de 21 por 5 metros, y los expertos calculan que podría haber entre 250 y 300 cadáveres.




