Dos décadas. Es el tiempo que podría quedarles a las marismas del Parque Nacional de Doñana antes de convertirse en tierra baldía, si la devastadora mano humana continúa robándoles agua.
Según un estudio realizado por la organización ecologista WWF-España, los cerca de mil pozos ilegales que abastecen regadíos de fresón en la zona y los municipios e industria extraen dos tercios del agua que reciben las marismas. Una de sus principales fuentes es el río Guadiamar y a este destino llega con niveles mínimos.
Especies amenazadas
Como consecuencia, el área natural ya está experimentando cambios drásticos en su biodiversidad. Las poblaciones de avetoro y de garceta ven peligrar su superviviencia y se ha perdido el 60% de importantes comunidades vegetales, como los juncos. O muchas de ellas se han transformado en especies de menor consumo hídrico.
Hoy el daño es reparable, según contó a ADN el coordinador de WWF en Doñana, Juanjo Carmona.Pero para ello el parque precisa de 200 hectómetros cúbicos anuales, el triple de lo que recibe ahora. Esta cantidad se traería del Guadalquivir. "Pero la palabra la tiene la Junta.Si cree que es más importante mantener los regadíos, estamos en el camino, en el mal camino. Si no, debe establecer sus prioridades".




