Logroño vive por encima de sus posibilidades. Al menos, en lo que medio ambientalmente se refiere. Tanto es así, que necesitaría hasta 53 veces su superficie, o lo que es lo mismo, casi cuatro Comunidades como La Rioja para atender los recursos que generan los vecinos de la capital. No en vano, tal y como indica el último informe del Observatorio de la Sostenibilidad de España (OSE), cada logroñés consume 6,61 hectáreas globales, 4,81 por encima de lo que le correspondería a nivel global. Estos datos sitúan a Logroño como una de las capitales de provincia con mayor huella ecológica de toda España, aunque aún a distancia de Bilbao (100,88 veces su término municipal), Cádiz (90.84 veces), Pamplona (89,36 veces), Barcelona (83,87 veces), Santander (81,04 veces) o A Coruña (80,23 veces).
Pero ¿cuáles son los hábitos de los logroñeses para hacer de su ciudad una urbe tan poco sostenible? Según el estudio 'Sostenibilidad Local: Una aproximación urbana y rural', la densidad urbana, el uso poco eficiente del stock de vivienda o el índice de actividad económica son algunas de las respuestas. A esto hay que sumar que Logroño cuenta con una superficie verde urbana útil superior a lo recomendado por la Organización Mundial de la Salud. Todo ello sitúa a la ciudad de Logroño "lejos del objetivo deseable hacia la sostenibilidad", afirma tajante el informe.
Rápido crecimiento
Desde el año 2001 el suelo de naturaleza urbana ha crecido en Logroño un total de 436 hectáreas, 72 al año. Además, indica el documento, entre el periodo 1987 y 2000, el aumento de suelo artificial -zonas urbanas, industriales, comerciales, transportes...fue del 15,54%, por lo que "se ha crecido cuatro veces más rápido en la mitad de tiempo".
Otro de los factores que echa en falta el Observatorio de la Sostenibilidad de España es el desarrollo de la Agenda 21, un programa diseñado para evaluar problemas medioambientales y establecer soluciones.
Aún así, la capital riojana también cuenta con datos a su favor en este peculiar 'examen'. Tanto el volumen de agua consumida, como el consumo doméstico se encuentran por debajo de la media nacional. Lo mismo ocurre con la generación de residuos, calificada como "sorprendentemente baja".




