La última vez que se vieron llevaban ropa de verano. Y ahora miraban desde las ventanillas del autobús enfundados en sus anoraks y con gorros de lana colocados sobre sus cabezas. En total, 33 niños ucranianos han sido acogidos esta Navidad por familias navarras, a través de la ONG Arco Iris Solidario. De éstos, 31 ya conocían sus 'hogares' pues habían estado con anterioridad. La última vez, durante la temporada estival. Sólo dos esperaban ayer con más nerviosismo que los demás a que las coordinadoras de la entidad dijeran el nombre de sus 'padres de acogida'. El grupo llegó a las 18.15 horas, quince minutos antes de lo previsto. Las familias novatas fueron de las primeras en partir de la estación de autobuses. "Estaban muy ilusionados, pero también muy nerviosos. No sabían cómo iba a ser esto. Y el primer contacto con el pequeño es importante", comentó la coordinadora, Mª Carmen Oscáriz.
"La mayoría de los chavales vive en orfanatos en Kiev. Son de la zona de Chernóbil. Han venido cansados, porque se han levantado de madrugada para coger el avión", agregó. Oscáriz afirma que el mejor consejo para las familias de acogida es "que les traten como a uno más". Este grupo de niños estará en la Comunidad foral hasta el próximo 24 de enero, aunque por el momento ni ellos ni las familias piensan en la despedida. Durante su estancia, el grupo podrá visitar con la ONG el manantial de Arteta y el parque infantil Chiquipark.
"Empezamos abuscar nuevos núcleos de acogida en septiembre. Ahora ya estamos preparando el viaje de verano", continuó Oscáriz.
Y.IGNATENKO, YV. LAZEBNYY YANA, 15 AÑOS, Y LOS GEMELOS, 8
Ésta es la quinta vez que Yana Ignatenko, de 15 años, viene a Pamplona. "Mi marido y yo vimos el anuncio de Arco Iris Solidario en prensa", recordó Teresa Pérez. La primera niña que acogieron fue Yana.
La experiencia fue tan buena que después el matrimonio decidió acogera una pareja de gemelos, Vyacheslav y Vladyslav Lazebnyy, de 8 años. "Lo mejor de todo es la alegría que nos aportan. Cuando se van nos da mucha pena, pero sabemos que van a seguir viniendo", aseguró Pérez. Mientras, su marido, Javier Martínez, jugaba con los gemelos. "Estoy muy contenta de estar aquí", señaló Yana, y acto seguido, dijo: "Vamos padre".
YULIYA ZHURAVLOVA . 8AÑOS
El verano pasado fue la primera vez que vino Yuliya y estamos encatandos", explicó ayer José Javier Boulandier, de 42 años. Yuliya Zhuravlova, ajena a la conversación, jugaba con su 'hermana pamplonica', María. "Las dos se llevan muy bien, como si fueran realmente hermanas", exclamó Boulandier. Yuliya cumplirá nueve años estas Navidades, y alcanzará en edad a María. "Cuando está en el orfanato le llamamos cada dos semanas. EL problema es el idioma. Le preguntamos: ¿frío?, ¿calor?, ¿bien?, ¿mal?, ¿contenta? Con monosílabos que ya entiende", agregó. De su vida en el orfanato, al sureste de Kiev, apenas sabe nada. "Creemos que su padre está muerto, pero que su madre vive", respondió.




