El chamuscado Lluís Sitjar no es el único coloso de Ciutat que aguarda nuevo uso. Los edificios de Gesa, Son Dureta o el Parc de Bombers, desalojados o en vías de traslado, desconocen a fecha de hoy qué les deparará el futuro una vez queden totalmente vacíos.
El exponente racionalista de la Façana Marítima es uno de los que más urge. Al tratarse de un BIC (Bien de Interés Cultural), los conatos de infravivienda amenazan no sólo el edificio de la calle Joan Maragall sino también la integridad de sus okupas. Desde Cort ayer reiteraron que antes de final de año el suelo de la vieja sede eléctrica será municipal y será entonces cuando se planteen las posibilidades de aprovechamiento de este edificio.
Tanto o más complicada se antoja la segunda vida del Hospital Universitario de Son Dureta. El grueso del personal sanitario formalizará su traslado a Son Espases a finales de noviembre o principios de diciembre. A partir de enero la intención es que funcione a pleno rendimiento.
Finalizada la complicada operación mudanza, se abrirá un nuevo interrogante: ¿Qué hacer con el macrorrecinto hospitalario de Son Dureta? Por lo pronto el Ib-Salut tan sólo se plantea mantener, provisionalmente, el servicio de Medicina Nuclear (Radiología) hasta que el de Son Espases tenga todos los preceptivos permisos y tests previos de seguridad. Un uso insuficiente a todas luces atendiendo los 27.000 ingresos anuales que registra el hospital de referencia balear
Mucho más modesto en lo que a superficie se refiere, el Parc de Bombers de Son Castelló también tendrá que replantearse su existencia en breve. El Ajuntament ha confirmado que en el último trimestre de 2010, las nuevas dependencias de Son Malferit (9.200 metros cuadrados) albergarán el parque central de Palma y que es inviable mantener dos parques.
De parque central a retén
La sede de Bombers de Palma inaugurada a mediados de los 70 no se desmantelará íntegramente, ya que la intención es mantener en Son Castelló un retén auxiliar. La principal dificultad estriba en dar salida y adaptar el resto de instalaciones para que empresas del polígono pueden establecerse allí como es la voluntad de Cort. El área de Seguretat y la Asociación Asima están ya en contacto para que el tiempo de espera sea el mínimo.
DEGRADACIÓN
Urge una solución para el Lluís Sitjar
Los edificios vacíos se convierten con el tiempo en blanco fácil de colectivos okupas y vagabundos. El último caso lo tenemos en el Lluís Sitjar. Actos de pillaje, daños al mobiliario y el incendio de anteayer comprometen no sólo la integridad de la construcción sino de las propias personas que se infiltran en el terreno de juego. Técnicos de Benestar Social acudieron ayer al estadio para realizar el seguimiento de la docena de personas que habitan las ruinosas gradas, entre ellas presumiblemente un menor. La situación urge a cada día que pasa una solución más inmediata.




