Dos escolares, ayer, en el 'stand' de la exposición '¿Libro verde?' del Salón del Libro. j. soteras
Diario ADN
Una gran librería en la que cotillear. La tercera edición del Salón del Libro de Barcelona (SLB), un punto de encuentro entre el mundo editorial y los lectores, reúne toda clase de visitantes: desde profesionales que espían a la competencia hasta escolares descontrolados de excursión por el Pabellón 1 de la Fira.
Este año, más de 400 sellos han colocado en los escaparates sus mejores títulos para que los curiosos lectores, previo pago de dos euros en la entrada, se paseen entre los estantes a la búsqueda de un ejemplar que pueden encontrar en cualquier librería del centro de la ciudad.
Aunque el SLB'07 tiene otros objetivos, como el fomento de la lectura,el uso de las bibliotecas públicas y la promoción de una industria editorial más ecológica. Mesas redondas, presentaciones de libros, recitales, exposiciones y diversas actividades infantiles son sus principales aliadas para llegar al gran público.
POLÍTICOS Y NIÑOS
A la espera de que el fin de semana atraiga a los lectores adultos, la jornada de inauguración permitió ayer ver al presidente del Parlament, Ernest Benach, y al conseller de Cultura, Joan Manuel Tresserras, entre otras personalidades, compartiendo paseo con decenas de niños que luchaban por las piruletas que ofrecía el stand de Enciclopèdia Catalana y adolescentes con los ojos pegados al reloj. Los más curioso: las sillas y mesas de Ikea, de tamaño mini, para que los escolares leyeran estaban vacías y los libros continuaban en sus estanterías. Como vacío estaba el espacio sobre la Feria de Frankfurt.
La exposición '¿Libro verde?' recuerda que cada persona consume al año 168 kilos de papel. Su organizador Jordi Bigues explica:"Aunque se trata de un recurso natural renovable debemos apostar por un consumo climáticamente responsable y reciclar".


