Miles de personas se congregaron ayer en las playas de La Malagueta para contemplar las piruetas en el aire de las 35 aeronaves que participaron en el segundo Festival Aéreo que se celebra en la capital. En sólo dos años se ha convertido en una multitudinaria cita que, tras el éxito obtenido el año pasado, prolonga las actividades durante todo el fin de semana.
Entre los actos más llamativos destacó el simulador de vuelo del Ejército del Aire.
El cielo de Málaga se convirtió en un escenario de excepción en el que 90 pilotos mostraron sus maniobras más complicadas. Las primeras en aparecer fueron las patrullas Air Olé y Aerobucket, seguidos de los paracaidistas de la Patrulla Alas. A continuación salieron los equipos de Policía, Guardia Civil y Tráfico españoles que ejecutaban maniobras de salvamento. Sobre las doce del mediodía se dejaron ver los F16 españoles y el F18 holandés. El acto fue coronado por el piloto acrobático Ramón Alonso, Campeón de España Absoluto, y uno de los mejores del mundo.
Este año, el objetivo del Festival Aéreo ha sido transmitir la importancia de la candidatura de Málaga como Capital Europea de la Cultura en 2016 además de acercar al público la industria aeronáutica.
Cara y cruz
Pero lo que para unos fue espectáculo en el aire para otros la cita se convirtió en atascos kilométricos en los alrededores de la zona. Aparcamientos al borde del colapso y graves problemas para circular en la zona de la fuente de las Tres Gracias. Los que no llegaron a tiempo a la orilla de las playas optaron por quedarse en la Alameda y Paseo del Parque desde donde pudieron contemplar el espectáculo.
La segunda edición de este festival ha consolidado a Málaga como cita imprescindible de este tipo de espectáculos en España. La capital será la cuarta cita dentro del Calendario Nacional de Festivales Aéreos, habiéndose celebrado ya los de Valencia, Vigo y Gijón, para continuar después con los de Cádiz y Barcelona.




