La conexión entre el metro y los autobuses del nuevo intercambiador de Plaza de Castilla no es accesible para personas con discapacidad.
El vestíbulo que une el suburbano con las 13 líneas de la EMT en superficie entra hoy en funcionamiento sin haber concluido las medidas para los viajeros con movilidad reducida o con deficiencias sensoriales.
"La obra está inacabada en ese aspecto para no perjudicar a miles de viajeros por mantener la red interrumpida", explicó ayer una portavoz de Metro. El paso lo usarán unas 140.000 personas al día. La dotación para la accesibilidad está prevista para "febrero o marzo", apuntan desde la empresa.
"Falta de sensibilidad"
Entre las adaptaciones de las que aún carece el vestíbulo, el Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad en la Comunidad de Madrid (CERMI), apunta la falta de marcas señalizadoras en los bordes de los escalones, "necesarias para las personas con dificultades de visión", dicen; señales en Braille y pavimentos guía.
Todos estos elementos, recogidos en la normativa del Consorcio Regional de Transportes, permiten un desplazamiento autónomo por las infraestructuras de transporte. El CERMI califica de "falta de sensibilidad" la actitud de Metro por abrir esa infraestructura-que cuesta 19 millones de euros- sin haber completado la accesibilidad para discapacitados. La empresa argumenta que "ya se avisó al CERMI de que se actuaría con estos plazos" y que se ha convocado al comité a una reunión esta semana "para informar de la marcha de la adaptación".




