Pastores procedentes de cuatro continentes por la lucha de un desarrollo sostenible. El centro de la capital volvió a convertirse ayer en el escenario del paso de medio millar de ovejas merinas procedentes de Badajoz con motivo de la decimosexta edición de la Fiesta de la Trashumancia.
A la cita acudieron más de 300 pastores con sus correspondientes perros para reivindicar un año más los derechos de paso, conservación y acondicionamiento de las cañadas para el tránsito motorizado y el desarrollo sostenible.
"Los pastos contribuyen a mejorar la calidad del aire y palian así el efecto invernadero y el cambio climático", explicó ayer la organizadora de la celebración, Suso Garzón.
Los pastores salieron a las diez de la mañana de la Casa de Campo para dirigirse a la plaza de la Villa, donde se hizo la entrega simbólica de los 50 maravedíes que establece la Concordia como pago simbólico para utilizar las dehesas y los prados de la villa, tal y como se hacía en el siglo XV. De allí se dirigieron a la Puerta del Sol.
EL DETALLE
Cambio obligado del trayecto por las obras
Los pastores tuvieron que cambiar este año el recorrido del rebaño por las calles madrileñas por otro más corto. ¿La razón? Las obras del centro. Una vez en la Puerta del Sol debían ir por la calle de Alcalá hasta Cibeles, pero en esta ocasión no pudieron alcanzar esa meta final.




