Libertad, Igualdad y Fraternidad fueron los ideales que marcaron la Revolución Francesa y que ahora, más de dos siglos después, son revisados a través de la mirada de una treintena de artistas, franceses y españoles, en una muestra donde cabe todo, desde la pintura a la escultura, la instalación y la fotografía.
La exposición, cuyo título es "Libertad, Igualdad y Fraternidad", se exhibe en la Sala Alcalá 31, desde hoy y hasta el 22 de noviembre, organizada por la Comunidad de Madrid y la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, quienes planificaron la exhibición hace unos cinco años.
Isabel Durán fue elegida comisaria para elaborar este proyecto donde, explica a Efe, "se trataba de mostrar la paradoja de que la Guerra de la Independencia se produjo porque Napoleón invadió España para inculcar esos tres principios por la fuerza".
Buscó la ayuda de un comisario francés, Bernard Marcadé para así mostrar las dos caras de estos conceptos; pues, en Francia hoy tienen una vida oficial, su presencia está vinculada a la bandera y al Estado. Mientras en España siguen siendo expresión de ideal político, moral y humano.
"Por eso decidimos poner el título en español", apunta Isabel Durán, quien también optó por dar un peso similar a los artistas españoles (15) y franceses (14) además de dos guiños añadidos: la presencia de dos artistas portugueses; y la de dos poetas que escriben en las paredes poemas certeros sobre el tema.
Nombres como los españoles Jaume Plensa, Cristina Iglesias, Daniel Canogar, Joan Fontcuberta, Luis Gordillo, o Antonio Muntadas.Y obras peculiares como "La danza de la cabeza", de Annette Messager, con una explícita peluca danzando en el aire alimentado por un ventilador desde el suelo.
Fontcuberta ofrece una de las obras más fascinante y significativa, al forrar la parte alta de los techos de una estancia con las fotos -hiperrealistas- de las placas conmemorativas de aquellos hombres que murieron por la libertad en todas las guerras, y que hoy ocupan partes de los arcos del patio de Les Invalides, en París, donde está enterrado Napoleón.
La escultura de un hombre hecha por Jaume Plena está sobreimpresa con algunos males del hombre moderno, así destacan palabras como bulimia, nerviosismo, desórdenes, paranoia, manías... Mientras Canogar en "Tragaperras" elabora una obra con placas de metacrilato salpicada por una videoproyección continua.
La variedad y la efectividad de las obras convierten la exposición en un recorrido interesante cuyo mensaje no es otro que el pesimismo. No, no hemos conseguido hoy vivir en Libertad, Igualdad y Fraternidad.
Así lo cuenta también Isabel Durán, cuando explica cómo al ser ella y Marcadé conocedores de la producción artística actual y de aquellos artistas vinculados con el ser humano, ellos eligieron cuales debían estar en la muestra.
Los visitaron uno a uno. "Se trataba -apunta Durán - de hablar con ellos sobre el tema central de la exposición y sobre lo que pensaban de cuestiones profundas alrededor de los tres ideales o conceptos, pues había que buscar propuestas muy diversas; hablar de un mismo tema pero desde ángulos muy distintos".
Finalmente decidían si alguna obra ya hecha encajaba con la exposición o si era preferible crear algo específicamente para la muestra.

