Creen que había medios para reducirle sin recurrir a los disparos. Por eso la familia de Ricardo Hernández, el conductor abatido el lunes en Villamanta, piensa emprender acciones legales contra el agente que efectuó los disparos.
"Todavía no hemos hecho ningún trámite, pero vamos a denunciarle", explicaba ayer José Pedro Hernández, hermano del fallecido, a ADN. "Es una reacción desproporcionada ante un hombre desarmado", señaló el familiar. Ricardo murió la madrugada del lunes tras recibir un disparo de un guardia civil que, según el Instituto Armado, vio cómo intentaba atropellar a su compañero. Todo ello después de una huida que comenzó en Ávila y en la que había herido a dos agentes.
Padecía trastorno bipolar
Según explicó ayer su familia, Ricardo sufría desde los 18 años un trastorno bipolar. Se trata de una enfermedad mental que intercala etapas de depresión y de euforia. Era este trastorno lo que le provocaba las crisis que terminaba de plasmar al volante. Será enterrado en Cadalso de los Vidrios, donde vivía.




