El Ayuntamiento de Madrid no ve ningún problema en que los autobuses de la Empresa Municipal de Trasnportes (EMT) lleven publicidad de la campaña en favor del ateísmo con el lema Probablemente Dios no existe. Deja de preocuparte y disfruta la vida siempre y cuando ello no implique ningún incumplimiento de la legalidad.
El vicealcalde de la capital, Manuel Cobo, informó en rueda de prensa tras la reunión del Gobierno municipal de que la compañía con la que la EMT tiene contratada la gestión de la publicidad, Publisistemas, ya ha elevado un consulta al respecto a Autocontrol de la Publicidad.
Cobo añadió que lo que "extraña" en el Ayuntamiento es que "haya dinero en este momento de crisis para hacer este tipo de publicidad, en manifestar esa duda" sobre la existencia de Dios.
Los promotores de la campaña en España -la Unión de Ateos y Librepensadores (UAL) y Ateus de Catalunya- aseguran que dos líneas de autobuses urbanos de Barcelona lucirán la publicidad con el citado mensaje a partir del próximo lunes. Si obtienen los fondos necesarios, el proyecto se ampliará a otros dos vehículos en Madrid, para extenderse después a otras ciudades.
600 viajeros en el bus 'cristiano'
La empresa Martín aseguró este jueves que más de 600 viajeros utilizan a diario el autobús a favor del Cristianismo -que luce el lema Dios sí existe. Disfruta de la vida en Cristo-, uno de los ocho vehículos de la compañía que recorren la línea 493, que une la capital con Fuenlabrada.
Uno de los buses de esta línea -que tiene un tránsito de aproximadamente 7.000 pasajeros diarios, según fuentes de la empresa citadas por Efe-, lleva desde el pasado día de Navidad y hasta el próximo 30 de marzo el citado eslogan en su parte trasera.
El Centro Cristiano de Reunión de Fuenlabrada, responsable de esta contracampaña, pretende llevar el mensaje a favor del Cristianismo hasta el centro de Madrid "en los próximos días, posiblemente a principios de la semana que viene". Poner publicidad en cada uno de los autobuses hasta el día 30 de marzo cuesta unos 900 euros, según el centro evangélico.




