El Consejo de Ministros ha acordado este viernes imponer al Canal de Isabel II una sanción de 341.783,15 euros por verter aguas residuales al río Jarama, a la altura del término municipal de San Fernando de Henares, incumpliendo así la autorización de vertido, según ha informado el Ejecutivo.
El Canal tendrá que indemnizar por este mismo hecho los daños causados al dominio público hidráulico con la cantidad de 100.800 euros. Un portavoz del Canal, citado por la agencia Europa Press, ha asegurado que "estudiarán" la sanción y "actuarán en consecuencia".
La Asociación Jarama Vivo, que denunció -junto con otras asociaciones ecologistas-, el pasado 11 de agosto "los elevados niveles de contaminación" de los ríos Manzanares y Jarama, ha mostrado su satisfacción por la decisión.
Satisfechos
"Nos alegramos de que la Administración central ponga freno a un modelo de gestión del agua que practica el Canal, que no considera los ríos como ecosistemas fluviales sino canales por donde se pierde el agua", indicó el portavoz de la asociación, Antonio Martínez.
La organización ecologista explicó hace dos semanas que, a pesar de la contaminación, las aguas se utilizan para regar cultivos agrícolas en la vega del Jarama. "Tenemos multitud de ejemplos y denuncias presentadas por mala gestión del agua y por mala depuración de las aguas residuales en las depuradoras del Canal", dijo Martínez.
Depuración ineficaz
La situación se agrava, en su opinión, porque los ríos de Madrid -en concreto el Jarama- "no tienen agua limpia en cabecera en la que se puedan diluir los vertidos legales o ilegales". "De casi todo esto es responsable el Canal, que gestiona El Vado y El Atazar, y es el que considera los ríos como abastecimiento de los 30 campos de golf de Madrid", criticó el portavoz de Jarama Vivo.
La asociación considera que el modelo de depuración del agua que va a los ríos no es eficaz. "Las depuradoras del Canal no separan los vertidos que proceden de industrias de los que proceden de zonas urbanas, por lo que los ríos madrileños Manzanares y la parte baja del Jarama arrastran materiales pesados, que son cancerígenos", concluyó Martínez.




