Mobiliario urbano inútil: maceteros que impiden la visibilidad.
ADN
Opacos. Si hay un adjetivo que define a los 890 soportes publicitarios que se están instalando en Madrid, es precisamente ése, opacos.
Los soportes, llamados chirimbolos, pantallazos o tirachinas, se presentan en cuatro formatos. Del poste digital de 52 m2 pensado para la M-30, de los que se instalarán 15, a la cartelera mini, con una pantalla de 6,10 m2, con 500 unidades previstas para la capital.
Precisamente estos últimos son los que más polémica han generado. El Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM) denunció el "ocultismo" del proceso de instalación, el "tamaño desproporcionado" de los soportes y su "ruptura de la escena urbana" en cuanto aparecieron, a principios de octubre, en los distritos de Salamanca, Retiro, Argüelles y Chamberí, entre otros.
El concejal de Medio Ambiente del PSOE, Pedro Santín, destaca la contradicción de que hace un año "el Ayuntamiento acogotara a las farmacias por sus rótulos" y ahora se instalen 500 pantallazos con su venia.
El COAM critica especialmente algunos emplazamientos, como el de la plaza del Marqués de Salamanca, que tapa un edificio protegido y dos de nivel singular, o el de la esquina de Velázquez con Juan Bravo, en la que hay tres seguidos.
El Ayuntamiento se propuso "volver a estudiar cada una de las ubicaciones". Consultados por ADN, portavoces municipales confirmaron que quizá alguno de los 500 soportes urbanos previstos no se instalen, "por decisión de los técnicos". Pero rehusaron decir si ya se ha descartado alguno.
Tampoco el portavoz de una de las dos empresas adjudicatarias, Cemusa, filial de FCC, facilitó esa información. Remitió a la otra firma, Clear Channel España, con la que fue imposible contactar. La previsión de Clear Channel era tener 200 de las 500 pantallas este mes. La concesión durará 10 años y proporcionará al Ayuntamiento 16 millones anuales.
El Área de Medio Ambiente es la responsable de estos postes que, según dijo su delegada, Ana Botella, en el último pleno municipal, persiguen "ordenar la publicidad y recabar ingresos". Ese día, PSOE e IU anunciaron que llevarán su adjudicación a la Comisión de Vigilancia de la Contratación.
Molestos e irregulares
Al margen del concurso, Pedro Santín denuncia que los soportes no cumplen la Ordenanza de Mobiliario Urbano. Ni en tamaño, ni en el espacio entre ellos, ni en la distancia respecto a las casas. El consistorio apela a las "excepciones" que prevé la norma para que el soporte sea de más de 2 m2.
"Y ahora no están funcionando", advierte Santín, "pero cuando lo hagan las molestias se multiplicarán con la luz y el ruido del motor al cambiar de anuncio cada 30 segundos, porque los tirachinas serán luminosos".
La polémica
Sospechoso concurso de adjudicación
El diario 'El País'denunció el viernes el concurso por el que se adjudicó la gestión de los soportes publicitarios a Cemusa-Clear Channel, que no sería la más beneficiosa de las opciones. La UTE se embolsará gracias a los chirimbolos una ganancia neta del 200% en 10 años, según cálculos del concejal del PSOE Pedro Santín.
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Dos en la misma plaza. Casos como el de la glorieta de Quevedo, donde hay dos soportes, no son extraños. Ocurre también, por ejemplo en la del Marqués de Salamanca. FOTOS: SYLVAIN CHERKAOUI
El apunte
Una comisión dormida
El COAM ha aprovechado para denunciar que la Comisión de Calidad Urbana y Protección del Patrimonio Histórico Artístico (que en marzo sustituyó a la de Estética), no ha levantado la voz ante los soportes. La Comisión, con representantes de las áreas de Medio Ambiente, Urbanismo, Las Artes y el COAM, no se ha reunido todavía desde su creación, apuntó Santín.
Desde el balcón. Vista frontal desde el edificio en la esquina de Ferraz con Marqués de Urquijo, construido en 1929.
Los arquitectos examinan el mobiliario urbano de Madrid
Las marquesinas de autobuses de la Castellana, toda una muestra de minimalismo en acero inoxidable y cristal, y las farolas mastodónticas en el mismo paseo. Son las dos caras del mobiliario urbano en Madrid, según expertos del COAM.
Los arquitectos recuerdan debates similares al que ahora han generado los soportes publicitarios, especialmente durante el mandato de Álvarez del Manzano. La Comisión de Estética Urbana nació en 2001 para solucionar el problema que planteaban otros chirimbolos, estos de estética art déco y de la empresa francesa JCDecaux, o la estatua de la Violetera. Entonces Madrid se llenó de carteles que pedían: "Señor alcalde, por favor, retírelos".
Abel Enguita, del Colegio de Arquitectos, pone un simple banco con respaldo en el medio y asiento a los dos lados como muestra de mobiliario urbano típicamente madrileño, algo equiparable a las marquesinas del metro de París. En el otro extremo están para él los bancos art déco de hierro forjado del barrio de Salamanca, muy poco funcionales porque en invierno están helados y en verano ardiendo.
Pone la Gran Vía como ejemplo de reforma urbana, donde se sustituyeron las viejas barandillas por unas de acero inoxidable, y las "farolas de autopista" por otras que enfocan la acera.
Una pieza de mobiliario que haría falta y que hoy no existe, en su opinión, serían los aseos para taxistas.
Aparte de los nuevos y viejos chirimbolos, en Madrid hay ya 2.000 luminosos coronando los tejados de los edificios. En cabinas, banderolas, banderines, vallas, marquesinas, muros medianeros, postes, depósitos de reciclaje... En el centro de Madrid se cifran en más de 150.000 los letreros y rótulos publicitarios.
"La mayoría del mobiliario urbano tiene por objeto único soportar publicidad", critica Pedro Santín. Los nuevos soportes albergarán 10.000 m2 de publicidad más.


