El Partido Popular está convencido de que las elecciones que se celebrarán en otoño en Cataluña le convertirán en una fuerza decisiva para determinar quien estará al frente de la Generalitat, y está dispuesto a llegar a acuerdos para ello aunque descarta que su apoyo sea "gratis".
Así lo han asegurado fuentes de la dirección del PP ante la próxima cita electoral catalana, que afrontan con optimismo y con la percepción de que se cumplirá lo que vaticina la mayoría de las encuestas respecto a un descenso en el apoyo que obtendrían los miembros del tripartito (PSC, ERC e ICV) y un mayor respaldo a CiU.
En esa misma línea, se confía en que el PP catalán aumente su número de votos y de escaños en el Parlament de la mano de Alicia Sánchez Camacho, a quien, según han recalcado a Efe fuentes de la cúpula popular, se pretende dar la "batuta" para diseñar tanto la estrategia preelectoral como la que se seguirá una vez conocidos los resultados de los comicios.
Pero esa estrategia, principalmente la que se desarrollará tras las elecciones y que podría determinar quien será investido presidente de la Generalitat, será compartida con la sede nacional del PP, donde se aspira a que la cita con las urnas dibuje un panorama similar al de Euskadi.
"No se trata de la misma situación que llevó a Patxi López a presidir el País Vasco gracias al respaldo del PP; las circunstancias son bien distintas, pero existe el mismo objetivo de tener una voz más potente e introducir racionalidad en la acción de gobierno", subrayan las mismas fuentes.
Ante esa tesitura, en el PP se avanza que no se daría un apoyo gratis, aunque no se concretan aún las contrapartidas que podría exigir para ello.
Esa es una cuestión que insisten que sería capitaneada por Sánchez Camacho, por lo que no desvelan las opciones que barajarían y si entre ellas estaría el conseguir alguna consejería de un Gobierno catalán presidido por CiU pese a reconocer las dificultades para que los convergentes accedieran a ello.
"El haber presentado un recurso ante el Tribunal Constitucional sobre el Estatut no facilita las cosas, pero era una obligación plantearlo y tampoco debe verse como un obstáculo insalvable en la diversidad de escenarios que pueden abrirse tras las elecciones", añaden otras fuentes del partido.
El PP confía en que la sentencia sobre el Estatut se conozca antes de las elecciones catalanas y considera que la mayoría no va a acudir a las urnas pensando en este asunto, sino en sus "problemas reales" como el paro y la crisis económica.
Una situación que considera que va a avalar la tesis expuesta a finales de enero por el líder del PP, Mariano Rajoy, en la clausura de la escuela de invierno de los populares catalanes, en la que dijo que hay "aires de cambio" en Cataluña y en España y que el PP quiere protagonizarlo y lo hará con "diálogo, responsabilidad, moderación y firmeza".
Convencido del peso que el PP puede ganar en Cataluña, el siguiente paso para ese cambio nacional lo fija en las elecciones municipales y autonómicas de mayo de 2011, donde las fuentes consultadas no ven que el partido pueda perder alguna de las Comunidades en que gobierna, pero sí ganar varias en las que ahora no lo hace.
Entre las primeras, consideran que en la Comunidad Valenciana "lo peor ya ha pasado" -en alusión al caso Gürtel- y en Madrid no se van a cumplir las "ilusiones" de los socialistas que aseguran tener encuestas que les dan opciones de arrebatar la presidencia a Esperanza Aguirre.
Rechazan que la "especial relación" con Alberto Ruiz-Gallardón pase factura a Aguirre y enmarcan en una decisión totalmente personal la salida del Gobierno autonómico de Juan José Güemes, quien se reunió el miércoles pasado con Rajoy para anunciarle su decisión conocida públicamente al día siguiente.




