Al músico catalán Carles Benavent le sale un blues cuando quiere hacer una bulería y una bulería cuando intenta un blues, tal y como ha reconocido hoy a Efe horas antes del segundo concierto de su cuarteto en El Cairo.
"Cuando intento hacer blues me sale una bulería y cuando intento tocar una bulería suena a blues", confiesa el músico, artífice del Carles Benavent Quartet, que participa esta semana en el Festival de Jazz de El Cairo.
Además de Benavent (Barcelona, 1954), la banda está formada por el guitarrista Jordi Bonell, el percusionista Roger Blavia y Ravid Goldschmidt, un músico que toca el "hang", un instrumento de percusión creado en el año 2000 que condensa sonido del steel drum (tambor metálico en inglés).
Benavent ha elegido el bajo eléctrico en lugar de la guitarra porque "tenía dos cuerdas y por vagancia y miedo" y, desde entonces, no ha escatimado "horas en tocar", rodeado de artistas como Paco de Lucía o Camarón de la Isla.
"¡Paco, que se vaya el de la guitarra china!", recuerda Benavent que le pedían a Paco de Lucía cuando él, un barcelonés de Poble Sec, se acercó al flamenco como si "fuera de otro planeta" y con su acento catalán.
"Cuando a los cinco años de mi llegada, toqué por primera vez una bulería, el palo sagrado, es porque ya sabía", señala entre bromas el bajista, quien considera que el lenguaje flamenco le ayudó a expresar sus sentimientos "con naturalidad" y a "ser directo, temperamental y dramático".
Según Benavent, flamenco y jazz se llevan bien como pareja de hecho porque "el quejío de los mineros gitanos es parecido a la penuria del esclavo negro" y porque, en ambos casos, son pueblos oprimidos que buscan en la música un medio de resarcirse.
Para Benavent, su bajo eléctrico, bautizado como "Barcelona" por sus trazos "gaudianos y modernistas", y diseñado por él y el luthier polaco Jerzy Drodz, es "un traje a medida" y un instrumento que sobre el escenario es "como un portero" porque "está en contacto con todos".
Su música, que busca la naturalidad y suena contundente, prescinde de partituras durante el concierto, una práctica que Benavent atribuye a su experiencia "con flamencos", de los que aprendió "copiando".
A El Cairo, donde les tratan "como faraones", ha llegado su cuarteto, invitado por la embajada de España, con una música "difícil de etiquetar", que transita por el filo de distintos estilos musicales con el propósito último de transmitir emociones.
En el repertorio del primer disco del cuarteto también se escuchan ecos orientales y ritmos africanos, que "podrían ser tanguillos de Cádiz" y que, a juicio de Benavent, explican la cálida recepción en el país del Nilo, árabe y africano a la vez.
"La Luz", "Renacer", "Aire", "El tiempo" son algunos de los temas del cuarteto que reivindican la grandeza de las pequeñas cosas porque, según Benavent, "si sabes disfrutar algo pequeño tienes la felicidad asegurada".
"Soy una persona que cuanto más mayor me hago más disfruto de los detalles", subraya quien compartió escenario con el mítico Miles Davis en el Festival de Montreux (Suiza) de 1991.
El repertorio incluye otros temas como "Ai Pare", que rinde homenaje al padre de Benavent y es "más sentido y melancólico"; "Olé Blues", que desvela sus inicios musicales "a modo de psicoanálisis" o "Sevillona", que evoca la alegría de unas sevillanas pensadas desde Barcelona.




