Tres hombres han fallecido hoy en otros tantos accidentes de caza. Dos de ellos han muerto en la provincia de Castellón al disparárseles sus armas, mientras el tercero ha fallecido en Yeste (Albacete) al recibir el disparo de otro cazador, según fuentes de los servicios de Emergencias.
El primero de los sucesos se produjo a las 8.45 horas en la pedanía Cortijo de Pegasuelo, de Yeste (Albacete), cuando P.P.N, de 53 años, murió al recibir de forma accidental el disparo de un cazador.
El fallecido, natural de Yeste, recibió el tiro cuando estaba recogiendo setas y fue el propio cazador autor del disparo el que avisó del accidente al servicio de emergencias 112 de Castilla-La Mancha.
Cerca de media hora después, sobre las 9.15 horas, un hombre de 60 años fallecía desangrado tras dispararse accidentalmente en el brazo mientras cazaba en el término de Villarreal (Castellón). Aunque una unidad del Servicio de Atención Médica Urgente (SAMU) se trasladó hasta el lugar del accidente, cuando llegó el cazador ya había muerto.
Por último, una tercera persona, también cazador, falleció en Viver (Castellón) al dispararse accidentalmente su arma cuando estaba apoyado en la escopeta.
El suceso se produjo sobre las once de la mañana en la partida de Fonsanta, en el término municipal de Viver, donde solía pasar los fines de semana el fallecido, T.S.V., de 61 años. Según han relatado sus compañeros, el accidente se produjo cuando el cazador estaba conversando con otros tres compañeros y su perro, jugando, se le subió encima.
En ese momento, la escopeta sobre la que estaba apoyado se disparó y el cartucho le impactó en el lateral izquierdo. Aunque sus compañeros taponaron la herida y avisaron de inmediato a los servicios sanitarios, cuando éstos llegaron al lugar de los hechos el cazador ya había fallecido.
Casi un muerto al mes
Al menos trece personas han muerto y otras nueve han resultado heridas en los últimos catorce meses en accidentes de caza en España, aunque hasta hoy no se había dado la circunstancia de tres fallecidos en una sola jornada.
La mayoría de los accidentes se produjeron fortuitamente entre personas que participaban en actividades cinegéticas, exceptuando dos casos en los que los afectados eran meros transeúntes.




