Cientos de vecinos se concentraron ayer en la Herriko Plaza de Barakaldo para condenar el crimen cometido en la madrugada del domingo, cuando Amelia, de 65 años, fue apuñalada presuntamente a manos de su hijo, de 41, detenido poco después.
Algunos vecinos aseguraban ayer que entre los dos se enzarzaban en disputas con tinuas, y que el hijo se encontraba en una mala situación tras su divorcio.
Lejos de suposiciones, el alcalde de Barakaldo, Tontxu Rodríguez, condenó los hechos en junta de portavoces y reclamó más ayudas a las instituciones. El edil aseguró que los ayuntamientos lideran un trabajo por la tolerancia cero contra la violencia de género, "una causa que debe ser común para reaccionar conjuntamente".




