La T1, la flamante nueva terminal del aeropuerto de El Prat, cumple hoy un año. La colosal infraestructura diseñada por Ricardo Bofill se inauguró tal día como hoy de 2009, y mañana se cumplirá el primer aniversario desde que despegó el primer vuelo.
La nueva infraestructura ha funcionado sin problemas, aunque la crisis económica le ha impedido desplegar todo su potencial. Según AENA, 17,5 millones de viajeros han pasado por la T1 este primer año, lejos de los 35 millones que puede soportar. En global, el aeropuerto está recuperando parte de los pasajeros perdidos. En la actualidad opera 32 destinos nacionales, 90 internacionales y 28 intercontinentales.
Esto ha afectado tanto a las aerolíneas como a los comerciantes. Vueling es la compañía que más viajeros ha transportado (6,3 millones), seguida de Spanair (3,8 millones).
Los comercios no lo pasan mejor. En la nueva terminal tienen menos volumen de negocio de lo previsto y, a ello, algunos le suman una "mala ubicación", como los situados en la planta de facturación, antes del control de seguridad. "Nos vendieron una moto y no nos ha podido ir peor", se queja María José Guerrero, titular de la farmacia. "Estamos arrinconados junto a otros cinco comercios y estamos todos fatal", dice. Y es que la gente que aterriza en Barcelona tampoco les ve, porque llegan por el piso inferior. Además, AENA les ha impedido señalizar la farmacia pese a ser "un servicio".
Los mismos titulares de la farmacia están obligados por AENA a mantener abierta la que tenían en la T2. La antigua terminal no da negocio. "Hemos de trabajar nosotros porque no da dinero como para contratar a nadie", aseguran.
El resto de comerciantes de la T2 están en la misma situación. Carmen Artieda es la responsable del Pans & Company y confiesa "estar esperando a que llegue Ryanair". La compañía irlandesa debajo coste empezará a operar vuelos en septiembre desde esta terminal, cuyo aparcamiento está vacío y en donde ayer los vuelos sólo ocupaban tres de las seis pantallas. Artieda cifra en un 80% el descenso del volumen de negocio. "Nunca habíamos hecho ofertas y ahora las tenemos que hacer y sólo tenemos abierta una de las 10 cajas", explica. En la librería aseguran estar "fatal y esperando a que lleguen nuevas compañías". De hecho, sólo abren por la mañana y han reorientado el negocio hacia un público más foráneo. "El cliente ahora ya no es tan nacional", explican. Desde The Airport Market ratifican que ahora "hay muy poco español" y por ello ofrecen "más souvenirs". Aseguran que la T2 se ha convertido en una "terminal low cost".
Sin embargo, el bajo coste es la gran esperanza para las viejas instalaciones de El Prat. En septiembre, Ryanair empezará a operar vuelos desde esta terminal a 21 destinos y con una estimación de más de 2 millones de viajeros al año.
EL APUNTE
El centro de negocios capta a 150 empresas
El centro de negocios de la T1 ha sido utilizado por 150 empresas y unas 2.000 personas en su primer año. La previsión es alcanzar los 20.000 usuarios. La ocupación de sus habitaciones es del 67% y el gimnasio tiene 70 abonados.
PRUEBA PILOTO PARA INSTALAR UNA COLA RÁPIDA EN EL CONTROL DE SEGURIDAD
Igual que en un supermercado hay colas reservadas para gente con poca compra, en el aeropuerto de El Prat pronto habrá una cola para pasar el control de seguridad reservada sólo a algunos pasajeros.
Será un fast track que AENA probará antes de verano y que pondrá a disposición de todas las compañías. Las aerolíneas podrán comercializar este servicio según sus conveniencias. Ayer Spanair explicó que ofrecerá a sus clientes esta opción a cambio de pagar un suplemento. Es decir, quien pague podrá acceder al control de seguridad a través de una cola exclusiva.
Su presidente, Ferran Soriano, se quejó ayer de las "largas colas" para pasar el control que se generan en la T1, "el único punto débil" de la nueva terminal para Soriano. "Es nuestra principal queja", afirmó el presidente de Spanair, que al margen de esto dijo estar "muy contento" en la T1. Soriano aprovechó para hacer balance del primer aniversario de la terminal y lamentó que los horarios de El Prat "no están pensados para que el aeropuerto sea unhub", un centro de conexiones, pese al "esfuerzo descomunal" de su compañía (con 18 nuevas rutas internacionales desde El Prat), que posibilita que este objetivo esté "mucho más cerca". Soriano reconoció el efecto que ha tenido la crisis y el "ambiente de pesimismo" que hay en España, aunque apuntó que "la temporada de verano va a ir bien".
A FAVOR Y EN CONTRA
Espacio . Sin duda, los 155.200 metros cuadrados de la T1 dan una gran amplitud. Además, se trata de una terminal luminosa.
Transporte público. Hasta 2012 no llega la L9.Y la prolongación de Rodalies desde la T2 está licitada pero la crisis la retrasará.
Taxis. Respecto a la antigua terminal, la cola de los taxis ha mejorado notablemente. Más espacio, mejor organización y menos cola
Caminatas.Obligadas por el largo pasillo por el que se distribuyen las puertas de embarque. Y para los que esperan, ni una televisión
Oferta comercial. Hay tiendas para todos los gustos y presupuestos. De locales de 'fastfood' a restaurantes de chefs como Gaig.
Parking obligatorio. Recoger a pasajeros que han aterrizado obliga a pagar parking. Mucha gente queda en el piso de salidas
Fácil aparcar. En el parking es fácil encontrar plazas libres porque están indicadas y está bien conectado con la terminal.




