No eran unos chapuceros. Nada de instalar cámaras con esparadrapo en los cajeros o pagar una mísera propina a un trabajador de un comercio a cambio de copiar los números de las tarjetas de los clientes. La banda desarticulada por la Policía Nacional utilizaba métodos más sofisticados, como un hacker que se infiltró en una red bancaria. Hay tres arrestados en Sabadell y 150.000 euros en objetos intervenidos.
Sabían de informática y los investigadores creen, aunque no tienen suficientes pruebas para demostrarlo, que contrataron a un hacker para que entrase en las bases de datos de entidades financieras y copiara los números de cuentas para luego clonar tarjetas que vendían al mejor postor.
Al menos les imputan 300 estafas en Cataluña. La más suculenta: la compra de un reloj Tag Heur de 20.000 euros. Entre las compras realizadas por la organización aparecen extractos de ordenadores deúltima generación valorados en 3.000 euros cada uno y un gasto de 5.000 euros en una sola noche en un club de alterne entre prostitutas y bebidas.
Los detenidos -de origen dominicanotambién se dedicaban al tráfico de drogas, según la Policía.




