Cómo será Barcelona en el 2159? Desde este otoño, cualquiera puede responder esta pregunta en www.barcelona2159.org, el buzón de una base de datos de fabulaciones que se abrirá dentro de 150 años.
La cápsula del tiempo se enmarca dentro de los actos del Año Cerdà, que conmemora el 150 aniversario de la construcción del Eixample. Hoy, este barrio no existiría si el urbanista Ildefons Cerdà no hubiera imaginado, por ejemplo, que los barceloneses circularían por la ciudad en "máquinas de fuego" (coches). De ahí la amplitud de las calzadas, insólita para la época. Esta capacidad visionaria es la que se propone tener una de las exposiciones del Año Cerdà, Cerdà y la Barcelona del Futuro. La muestra cuenta con el buzón presencial de la cápsula del tiempo y estará en el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB) hasta el 28 de febrero del año que viene.
Se trata de la primera exposición de las tres que se realizarán durante el Año Cerdà. En este caso, analiza técnicamente las calles del Eixample actual y se plantea nuevos retos urbanísticos y arquitectónicos para que el barrio y la ciudad puedan responder a las necesidades futuras.
La ciudad del confort
Uno de los comisarios de la exposición, Joan Busquets, augura que, en el futuro, los ciudadanos exigirán vivir en una ciudad confortable. Así, si en 1859 la higienización de la ciudad y su disposición en forma de malla supusieron una revolución, el siglo XXI necesita un "sistema geométrico diseñado con la misma ambición que el de Cerdà" y una "revisión del orden del subsuelo".
Hoy en día, 308.340 personas viven en el Eixample y 264.500 trabajan allí. Para que todas puedan disfrutar de una ciudad cómoda, Busquets sugiere desplazar parte del tráfico de Diagonal hacia algunas vías laterales, además de aplicar el modelo de Enric Granados (con poco tráfico y aceras anchas) a otras calles.
La cuestión es que las viviendas, el comercio y el resto de actividades que se producen en el Eixample convivan de forma equilibrada. En este sentido, Joan Busquets sugiere crear "edificios híbridos" con "patios ajardinados y abiertos a los ciudadanos".
Otra propuesta, pendiente desde 1859, es la de destinarlos beneficios que reporta el Eixample a reformar Ciutat Vella. Es la única parte del Pla Cerdà que no llegó a realizarse.




