El cuarteto catalan Manel en una foto promocional
Archivo Manel Barcelona
"Imagínense ustedes que un día están en su casa, en ropa interior, intentando escribir una canción, y un año después alguien empieza a anunciar que son el grupo revelación. Y así estamos". Pueden justificarlo de muchas maneras pero lo cierto es que los barceloneses Manel se han convertido en una de las apariciones más importantes de los últimos años dentro de la escena musical catalana.
Su historia se asemeja, obviando las distancias, con la de los ingleses Arctic Monkeys. Desconocidos por el gran público en un primer momento, empezaron a generar muchas expectativas des de internet. "Mypsace nos ha ayudado mucho", explica un Guillem Gisbert (voz, guitarra y ukelele) que reconoce ser "el primer sorprendido" que haya gente que los conozca y los siga por la red, más allá de la fronteras catalanas.
Después de quedar en segundo lugar del Sona9, concurso de maquetas que organizan la Generalitat y la revista Enderrock, el primer disco les llegó de la mano de DiscMedi, Els millors professors europeus. Un debut que supone un ejercicio de folk independiente con letras costumbristas.
La cercanía de sus temas, que tanto gusta a sus seguidores, es para ellos como "tirarse a la piscina". Gisbert explica que, cuando se quiere hacer un primer disco, "uno no tiene ni idea del tipo de letras ni de canciones que le saldrán".
Sobre esta banda se han escrito centenares de líneas en los medios. Artículos de una prensa especializada que se ha rendido a sus pies y que siempre coincide en dos puntos: explicar que se llaman Manel pero que no es el nombre de ningún miembro del grupo, y asemejar su música a la de bandas como Beirut, Noah and the Whale o Herman Düne.
Del primer disco al Primavera Club
El disco de debut apareció a mediados del mes de noviembre y a día de hoy es difícil de encontrar en las tiendas de Barcelona porque está agotado. Como también lo estuvieron las entradas de tres noches consecutivas en el bar Heliogabal de Gràcia. Hace 15 días, llenaron hasta la bandera el FNAC de la Illa Diagonal. "Todo ha pasado súper rápido y en pocas semanas, en realidad nosotros casi ni nos damos cuenta", dice el vocalista.
La cúspide de tal ascensión meteórica les lleva esta noche al Primavera Club de Madrid. "Los organizadores han demostrado tenernos mucha confianza ya que nos contrataron antes de salir el disco", explica Gisbert desde la furgoneta que les lleva hasta Madrid, su próxima parada: "Sabemos que hay gente que nos escucha allí y será extraño hacer las introducciones en castellano".
La realidad es que Manel está llegando a unos límites que hasta ahora sólo podían explicar en lengua catalana bandas como Mishima o Antònia Font. "Muchas de estas cosas pasan gracias a ellos, estos dos grupos han abierto la veda de poder tocar fuera de los territorios de habla catalana", asegura el cantante.


