El ruido ya no es una molestia más, el ruido es como una puñalada, daña a la persona y se puede ir a la cárcel.
En Barcelona, en un año, los dueños de seis locales (entre bares y restaurantes) están pendientes de juicio por delitos contra el medio ambiente y contra la salud pública, según datos de la Asociación Catalana contra la Contaminación Acústica. En 2006 tan sólo hubo uno. A los acusados les piden entre 2 y 15 años de cárcel.
Hasta 15 años de cárcel
Justo esta semana se ha celebrado en la Audiencia la vista contra Guillermo, el dueño de 242, un afterde la calle Entença que acumula las incansables denuncias de sus vecinos que durante más de siete meses no han podido dormir. Por un delito contra el medio ambiente, otro de lesiones por cada persona perjudicada, el fiscal le pedía 15 años de cárcel.
Manuel, vecino de la calle Sepúlveda, muy cerca del 242 explica: "Mi hijo, mi mujer y yo dormíamos con pastillas, lo hemos pasado muy mal".
Lluís Gallardo, abogado especialista en temas de contaminación acústica es claro: "La gente se está dando cuenta de que el ruido es un elemento que pone en peligro la salud de las personas, las sentencias están siendo favorables".
El día 24, María del Carmen se sentará el banquillo de los acusados por el mismo motivo que el propietario del 242. Gallardole pide 14 años de prisión. Su restaurante, Donegal, está acusado de perjudicar física y psíquicamente a los vecinos de la calle Nou de la Rambla, donde se encuentra
Las leyes se ceban con los dueños de los pubs que no cumplen la normativa: más decibelios de lo establecido, horarios que se prolongan y licencias no adecuadas. En 2006 se dictó una sentencia ejemplar que por primera vez en Cataluña envió a prisión al dueño de un restaurante. Dionisio, propietario de El Portet, un establecimiento de l'Eixample, ingresó la pasada semana en la cárcel después de que el Supremo confirmara los cuatro años que le impuso la Audiencia por un delito contra el medio ambiente. Los vecinos sufrieron el ruido del local, que no estaba debidamente insonorizado, y pese alas quejas el hombre siguió con la actividad. Muchos de ellos, necesitaron atención psiquiátrica, y padecen secuelas crónicas como fobias e insomnio.
EL DATO
23 Contenciosos están pendientes de juicio en 2008 por molestias a los vecinos, según la Asociación Catalana contra la Contaminación Acústica. "Vamos contra el Ajuntament cuando ya no hace nada por los ruidos en terrazas, bares y pubs", dijo el letrado Gallardo.




