El conseller de Educación de la Generalitat, Ernest Maragall, en la rueda de prensa tras el Consell Executiu.
EFE
El Govern ha aprobado hoy el anteproyecto de la Ley de Educación de Cataluña (LEC), que tiene como finalidad dar personalidad al "sistema educativo propio" catalán, según ha declarado el conseller de Educación, Ernest Maragall.
El texto se ha aprobado sin el apoyo de ICV-EUiA -socio del PSC e ERC en la Generalitat-, mientras que el conseller ha agradecido a CiU su "responsabilidad" y "participación", que ahora tendrá que abordarse en debate parlamentario. Maragall espera que la nueva ley se pueda aplicar en el curso 2009-2010.
Las novedades
Entre las novedades del texto, destaca que finalmente la educación de 3 a 6 años -la infantil- no es obligatoria, aunque sí que los poderes públicos garantizarán oferta en esta etapa. Además, se garantiza el ideario de los centros de titularidad concertada, se da más poder a los Ayuntamientos en educación, y al mismo tiempo, se blinda el catalán como lengua "normalmente utilizada como vehicular y de aprendizaje" en la escuela, lo que garantiza la inmersión lingüística, algo que se ha hecho a propuesta de ERC.
La ley otorga a la consejería de Educación competencias exclusivas para establecer los horarios de todas las asignaturas, entre ellas el castellano. De esta manera, según ERC, la Generalitat no estaría condicionada necesariamente por los decretos promulgados por el Gobierno español y, por tanto, no se vería obligada a implantar en Cataluña la polémica tercera hora de castellano.
La ley define un modelo educativo "de interés público" de acuerdo con el artículo 21 del Estatut, que engloba centros públicos y privados sostenidos total o parcialmente con recursos públicos y regula el Servicio de Educación de Cataluña para garantizar el acceso a una educación "de calidad y en condiciones de igualdad en las enseñanzas obligatorias".
Sexta hora y autonomía
Los criterios básicos que rigen ese sistema son la libre elección de centro por parte de los padres, la escolarización "equitativa", la de cinco horas lectivas, no incluyendo por lo tanto la sexta hora que quedaría incluida en "contratos programa voluntarios" entre la Generalitat y las escuelas que la ofertan.
Otra de las principales aportaciones es la autonomía de centros, mediante la cual la Conselleria fijará el currículum y el centro educativo su propio proyecto y método de aplicación, por lo que también tendrán "posibilidad de gestionar" los recursos económicos para adaptarlos a sus proyectos.
La dirección del centro se convierte en "autoridad pública" y se crea la Agencia de Evaluación de la Educación, que se encargará de evaluar que el currículum elaborado por la Conselleria se cumple en cada uno de los centros catalanes. Los consejos escolares de cada centro también deberán aprobar el proyecto educativo del centro y realizar el seguimiento de su ejecución.
La oposición a la LEC
La comunidad educativa en todas sus vertientes -profesores, sindicatos, alumnos- han mostrado su oposición a la LEC durante todo su proceso por diversos motivos, por lo que han presentado numerosas alegaciones al anteproyecto. Maragall ha definido esta situación como un proceso "ejemplar, que no quiere decir fácil sino real" y ha agradecido a todos ellos sus aportaciones.
Uno de los socios del Govern, ICV-EUiA, también ha mostrado sus reticencias a la ley y ha anunciado que presentará enmiendas. Maragall ha explicado que durante la reunión del Consell de Govern la formación ecosocialista hizo una "explícita manifestación de reservas", que ha afirmado que no se expusieron claramente cuáles son, con lo que se manifestarán en el proceso de debate y aprobación parlamentaria que ahora empieza.
El nuevo texto entrará previsiblemente el próximo mes de septiembre en el Parlament de Cataluña, donde Ernest Maragall ha augurado un debate intenso, especialmente por lo que se refiere al catalán y la aplicación de la tercera hora de castellano.





