Los dedos del pequeño Alassa Galisou, de un año de edad, descansan sobre los labios de su madre, Fatuo Ousseini, en una clínica improvisada en la localidad de Tahoua, en Nigeria, en agosto de 2005. Una gran sequía destruyó gran parte de los cultivos que debían haberse cosechado en octubre de 2004, lo que condenó al hambre a aproximadamente 3,6 millones de personas. Esta imagen ganó el premio World Press Photo de 2005.
Introduce el texto de la imagen.