El president de la Generalitat, José Montilla, descartó ayer un trasvase del Ebro en el futuro aunque Cataluña entre de nuevo en una situación excepcional de sequía. Además, el dirigente subrayó su respaldo a la gestión del conseller de Medi Ambient, Francesc Baltasar. El PP y CiU habían exigido previamente su dimisión.
Durante la sesión de control al Govern en el Parlament, Montilla señaló que Baltasar está gestionando "muy bien" la política del aguay remarcó que en la Generalitat no ha habido "ningún cambio de criterio" en la crisis de la sequía.
Sin embargo, el president se atrevió a decir lo que el día antes no dijo Baltasar: que las redes de agua de Tarragona y Barcelona estarán interconectadas a través de la desalinizadora de Cunit. Baltasar había asegurado que la infraestructura permitía la conexión, pero que no había "ninguna interconexión a la vista".
El titular de Medi Ambient declaró que, bajo su punto de vista, "difícilmente" Cataluña podrá caer en una nueva etapa de sequía como la última gracias al "cojín" que ha creado el Govern con las medidas que ha aplicado.

