Una lectura de relatos en braille reivindicará el libro hablado durante la Diada de Sant Jordi, una jornada en la que este colectivo se siente discriminado ante la ausencia de actividades para invidentes dentro del alud de propuestas para el público en general.
El encuentro, que se organizará por primera vez de la Associació Catalana de Cecs i Disminuïts Visuals (Accdv), contará con la participación de 40 invidentes que leerán fragmentos de textos de Quim Monzó, Woody Allen y Mercè Rodoreda, cuyo centenario de nacimiento se celebra a lo largo de este año.
En la lectura también intervendrán personas videntes que les leerán a los invidentes, a modo de audiolibro, otros cuentos y relatos cortos. Precisamente, la queja de la asociación pasa por la escasez de audiolibros, un formato muy práctico para que los ciegos y discapacitados visuales que han perdido la visión siendo adultos puedan leer, ya que a muchos les resulta difícil aprender braille, ha indicado Marlí Amat, coordinadora de la asociación.
"Es el formato que verdaderamente deberían potenciar", ha sentenciado Amat, aduciendo que sólo se editan "dos o tres" novedades bibliográficas al mes en formato audiolibro, aunque en países como Alemania es un sistema que está mucho más instaurado y aceptado, ya que la gente lo utiliza incluso mientras conduce.
Los audiolibros son libros narrados y grabados, normalmente en un CD, de un modo lineal o dramatizado, con varias voces que interpretan a los diferentes personajes, efectos sonoros y música.
La ONCE edita para sus socios esos audiolibros mensualmente, así como los libros en braille. Además, Amat puso sobre la mesa una contradicción: las personas cuya visión se ha reducido a 30 grados ya no pueden leer libros y, sin embargo, sólo pueden inscribirse en la ONCE las que tengan un campo de visión igual o inferior a 10 grados. Así, parte de los discapacitados visuales tienen un difícil acceso a los audiolibros, ha recordado.




