Los ayuntamientos del área metropolitana de Barcelona sancionarán con hasta 3.000 euros a quienes utilicen el agua potable para regar jardines o llenar piscinas. Así lo anunció ayer el presidente de la Entitat del Medi Ambient, Francesc Narváez.
La gravedad de las sanciones será proporcional al tamaño de la piscina o el jardín, y serán inspectores municipales, policías locales y Mossos d'Esquadra los que se encargarán de detectar el consumo improcedente de agua. La medida se aprobará de manera definitiva el 13 de marzo.

