Está comprobado científicamente: a los hombres no les gusta ir de tiendas con sus mujeres.
En 1998, el psicólogo británico David Lewis midió el estrés en hombres y mujeres mientras compraban regalos para Navidad. Sus conclusiones señalaban que el 25% de las féminas mostraban algún síntoma de estrés, mientras que prácticamente el 100% de los hombres sufrieron un incremento considerable de la presión sanguínea y el latido del corazón. De hecho, los niveles de estrés en ellos en los peores momentos de la compra eran comparables a los que sufren los pilotos de combate o los policías antidisturbios en situaciones de emergencia.
Los descubrimientos de Lewis dan sentido al aparcamaridos que acaba de inaugurar el centro comercial Gran Vía 2 de Barcelona, una sala para que ellos puedan ver la tele o leer la prensa mientras sus parejas hacen la compra.
"Cuando no compras algo que les interesa a ellos, no ponen atención", explica Isabel González. "Les da calor, se cansan, no les interesa lo que estás haciendo", añade.
Por eso Isabel cree que la iniciativa del centro es "ideal".
Aunque en la diversión que supone ir de compras no se ponen de acuerdo, Fernando Sotillo coincide con ella. "Las mujeres a la hora de ir a la compra son unas pesadas... un modelito, otro modelito, y los maridos, para arriba, para abajo, para todos los sitios". "Aquí es donde mejor estamos", asegura Fernando mientras hojea un periódico junto a su mujer, que también ha entrado en el aparcamaridos para descansar un rato.
Idea de una clienta
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La idea del aparcamaridos surgió del concurso ¿Y por qué no?, en el que se pedía a los clientes que propusieran aquello que les gustaría encontrar en el centro. La ganadora propuso un espacio donde pudiera "aparcar" a su novio mientras ella compraba. El premio por su idea fue un cheque de 500 euros para gastar en el centro comercial en un sólo día. Si fue, o no, con su pareja a gastarselos es una incógnita.
El espacio se llama Aparca2, aunque la dirección ha querido comunicar la inaguración de la sala con el nombre original porque el centro quiere ser "un altavoz" de sus clientes. Gran parte del éxito de la sala es el nombre con el que se ha vendido a los medios de comunicación, aunque en ella hay gente de todo tipo y lo que menos abundan son, justamente, los maridos solos. Hay mujeres, adolescentes, parejas y madres con niños pequeños.
"La visita media en un centro comercial es de dos horas por lo que son necesarias las zonas de descanso más desvinculadas de la zona de comercio puro y duro", dice Lluís Alcalá, director de marketing de Gran Vía 2.
El sábado, la sala, de unos 40 metros cuadrados, se quedaba pequeña. Sin embargo, entre las siete y media y las ocho de la tarde, hubo estampida general. El Barça se enfrentaba al Recreativo de Huelva y el partido sólo lo emitía una cadena de pago... que no estaba sintonizado en la sala para aparcar a los maridos. Una decepción para muchos de los que se acercaban con la esperanza de amenizar la espera con un poquito de fútbol. Para esto también tienen remedio los responsables del centro, que ya han anunciado que incluirán canales de pago por visión en las próximas semanas.
"El equipamiento de la sala estará en continua evolución en función de las necesidades y peticiones de los clientes", explica Lluís Alcalà. "A corto plazo queremos añadir más mobiliario, instalar una conexión wi-fi gratuita y varias videoconsolas".




