General Motors ya ha tomado una decisión sobre el futuro de Opel. La multinacional del automóvil ha decidido vender su filial al fabricante de componentes austríaco-canadiense Magna, pero con condiciones.
Y es que en las próximas semanas habrá que cerrar algunos flecos, entre ellos, que los representantes de los trabajadores se comprometan a apoyarlos ajustes de costes y la confirmación de un paquete de medidas financieras por parte del gobierno alemán.
No es una buena noticia para la factoría zaragozana de Figueruelas ya que, en principio, los planes de Magna prevén un recorte de 1.600 empleos y rebajar la producción hasta los 320.000 vehículos anuales, 165.000 coches menos de su capacidad máxima.
Sin embargo, el presidente del comité de empresa de la planta zaragozana, José Juan Arceiz, aseguró ayer que "queda mucha tela por cortar" y que el objetivo es "defender los puestos de trabajo". También recordó que los representantes de los trabajadores deben dar el visto bueno al plan de costes y es ahí donde "tendrán que escuchar la voz de los empleados". Arceiz reconoció que hay "una situación de incertidumbre en todas las factorías europeas" y confía en que se despeje pronto.
La presión del Gobierno alemán parece que ha conseguido sus frutos, ya que, desde el primer momento, apostaron por el proyecto industrial de Magna porque mantiene el empleo en las plantas germanas.
General Motors mantendrá el 35% de Opel y Magna y su socio ruso Sberbank pasan a tener el 55% de la compañía. El 10% restante pertenecerá a la plantilla. Opel y GM compartirán el desarrollo de tecnologías y trabajarán en el desarrollo del coche eléctrico Ampera. Han sido unas negociaciones largas y duras. Durante varios meses, General Motors ha estado coqueteando con Magna y con el inversor belga RHJ. Incluso en los últimos días se especulaba con la posibilidad de que el gigante estadounidense se quedara finalmente con Opel, una opción que rechazaba el Gobierno alemán. El Ejecutivo de Angela Merkel amenazó con reclamar la devolución de un crédito de 1.500 millones de euros.
EL APUNTE
Aragón se reunirá con las empresas
El gobierno de Aragón mantendrá, en los próximos días, nuevos contactos con General Motors y con Magna para conocer más detalles de la operación de venta y sus repercusiones en la planta de Figueruelas. El objetivo es salvaguardar el máximo número de puestos de trabajo y asegurar un futuro industrial para la factoría. Los departamentos de Industria y Economía reiteraron ayer el compromiso del gobierno de Aragón con la factoría zaragozana y con sus 7.500 trabajadores. Además, seguirán con atención el desarrollo de las negociaciones en estrecho contacto con el ministerio de Industria.




