Controlar los factores de riesgo cardiovascular, tales como la hipertensión o el colesterol, puede reducir en un 55 por ciento el riesgo de padecer la enfermedad de Alzheimer y otras demencias.
Así lo ha indicado hoy la doctora Ana Frank, dedicada a la investigación del alzheimer, quien ha relatado que una de las hipótesis de trabajo sobre esta enfermedad está centrada en la comorbilidad de los trastornos cardiovasculares con las demencias.
Si se consigue retrasar al menos en cinco años la aparición de esta patología neurodegenerativa, combatiendo los problemas de la circulación sanguínea, la prevalencia del alzheimer podría reducirse a la mitad, dado que se presenta a edad avanzada, ha comentado.
Frank, que ha participado en el Foro Social Ciberned (Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Neurodegenerativas), celebrado en el Instituto de Salud Carlos III, se ha referido a una investigación realizada entre 4.000 pacientes, divididos entre los que habían recibido un tratamiento hipertensivo y los que no.
Los del primer sector desarrollaron demencias en la mitad de los casos con respecto a los que no recibieron ningún tratamiento para controlar la hipertensión.
"De ahí se deduce que el tratamiento de la hipertensión reduciría un 55% la aparición de demencias", entre las que destaca el alzheimer, una dolencia que afecta a unos 600.000 españoles.
La razón podría estar, según algunas teorías, en que la propia lesión vascular hace que "todas las cascadas" de las proteínas amiloide y tau "se magnifiquen".
Sería como "echar más leña al fuego", en palabras de la doctora, donde "ya de por sí hay neuroinflamación, radicales libres e hiperoxidación lipídica".
La enfermedad cerebrovascular estaría privando a esos territorios cerebrales de "flujo sanguíneo y de nutrientes", favoreciendo todavía más el proceso neurodegenerativo.
La doctora ha señalado, desde la perspectiva contraria, que si un enfermo tiene lesiones vasculares y sufre además neurodegeneración, su cerebro será "mucho más vulnerable para desarrollar demencias y que sus síntomas se adelanten".
Ha expuesto otra investigación realizada en un convento de monjas de Estados Unidos, con las mismas dietas y hábitos desde jóvenes, en la que se constató que las que fallecían con demencia tenían en una proporción mucho mayor lesiones mixtas cardiovasculares que las que habían muerto sin patologías neurológicas.
"Hay un efecto sinérgico: la lesión vascular hace que ese cerebro sea más vulnerable y que se exprese la demencia antes de tiempo", ha argüido.
Como las enfermedades vasculares sí se pueden prevenir, controlando desde la juventud los factores de riesgo, la experta ha hecho hincapié en que es "muy importante" trasmitir a la población que vigile su salud cardiovascular.
Igualmente, se ha referido a otros hábitos de vida favorables como tener una buena alimentación, la dieta mediterránea y el ejercicio físico para prevenir el envejecimiento cerebral.




