Los restos óseos que se han encontrado en un pozo de Gran Canaria donde se busca el cuerpo de la joven Sara Morales, desaparecida en junio de 2006, están envueltos en una especie de saco o plástico.
Así lo ha explicado a los periodistas la jefa superior del Cuerpo Nacional de Policía en Canarias, Concepción de Vega, quien se ha desplazado hasta el lugar donde efectivos del Grupo de Operaciones Especiales de la Policía Nacional trabajan en las tareas para tratar de extraer estos restos óseos.
Los huesos se encuentran a unos 30 metros de profundidad en el fondo de un pozo situado en el interior de una casa abandonada en las inmediaciones de la carretera GC-100, que une el Valle de Jinámar con Las Palmas de Gran Canaria.
Localizados con rayos X
Concepción de Vega ha destacado la dificultad para llegar hasta los restos, que fueron localizados con una mini cámara de rayos X cedida por Protección Civil del Ayuntamiento de Santa Lucía de Tirajana.
La máxima responsable policial en el archipiélago ha señalado que en el pozo sólo pueden trabajar dos agentes a la vez y ha indicado que hasta el momento sólo han podido llegar hasta la superficie del agua, a unos 15 metros de profundidad, de tal forma que los restos se encuentran sumergidos a otros 15 metros.
Aunque en un primer momento se barajó la posibilidad de extraer el agua del pozo, un informe sobre los niveles freáticos en la zona lo han descartado porque las filtraciones de agua harían que se volviera a llenar.
De momento las tareas se limitan a sacar del pozo los restos de basura, desperdicios y troncos que se han acumulado en su interior.




