La recuperación de los restos de tres guerrilleros antifranquistas en Retuerta del Bullaque (Ciudad Real) ha revivido su leyenda, en particular la del "Manco de Agudo", uno de los maquis que más años sobrevivió en la sierra y que fraguó un mito que le acompañó hasta sus últimas horas.
El historiador Benito Díaz, reconocido experto en la guerra antifranquista, autor de varios libros y profesor de la Universidad de Castilla-La Mancha en el campus de Talavera de la Reina, ha seguido de cerca esta semana los trabajos de exhumación de los restos de José Méndez Jaramago, el "Manco de Agudo"; de Honorio Molina Merino, el "Comandante", y de Reyes Saucedo Cuadrado, "Parrala".
En una entrevista con Efe horas después de presenciar la recuperación de los últimos restos de los maquis junto a familiares de éstos, Benito Díaz ha explicado que "de todos los guerrilleros que yo he investigado en el centro de España no he encontrado una situación como ésta" y un caso tan "llamativo" de leyenda mantenida como el del "Manco de Agudo".
A través de sus investigaciones, Díaz ha hilvanado el puzzle de la familia de este guerrillero que murió a los 31 años.
Díaz ha explicado que el "Manco de Agudo" fue el "clásico rebelde", que luchó en la Guerra Civil en el bando republicano, fue herido en el brazo en 1937 y regresó a su pueblo para trabajar, como toda su familia, en la construcción de carreteras.
Este oficio, alejado de los núcleos de población, les posibilitaba que los huidos del régimen franquista les visitaran y esto hizo que la Guardia Civil se "ensañara" con ellos, por tratarles de enlaces, y les golpearan reiteradamente hasta que "su salida fue irse al monte".
Benito Díaz insiste en que el "Manco de Agudo" y otros muchos maquis "tenían convicciones políticas pero no fueron éstas las que les llevaron al monte sino sobre todo la represión", una certeza que incluso le han confirmado guardias civiles como Vicente Velando Real y Evaristo Calzada "que me dicen que al Manco le hicieron ellos, los golpes a que era sometido en el cuartel de Agudo".
Cuando la familia del "Manco de Agudo" se marchó al monte, en noviembre de 1940, este guerrillero no tenía delitos de sangre según figura en los archivos de la Guardia Civil.
A falta de la identificación de los restos, que tardará entre tres y cuatro meses, y que se llevará a cabo en Ponferrada (León), no hay dudas sobre la identidad de estos guerrilleros que murieron el 12 de marzo de 1949 y que están rodeados de incógnitas en sus últimas horas de vida.
La versión de su muerte que ha recogido Benito Díaz en la gran mayoría de vecinos de la zona es que murieron envenenados en casa de unos enlaces tras beber el líquido de una botella, de vino o de anís, que se les ofreció precintada "porque eran terriblemente desconfiados", explica el historiador.
Los habitantes de la zona mantienen que después de muertos "para hacer el paripé de que no habían sido envenenados y para que la Guardia Civil pudiera recibir algún tipo de recompensa" se hizo un "simulacro de ametrallamiento" en un chozo y se recogió oficialmente que habían muerto así.
Benito Díaz, no obstante, ha recogido el testimonio del guardia civil Vicente Velando Real, que participó en este caso y resultó herido en la refriega, y le dice que él estaba allí y murieron por los disparos.
Esta semana, en los trabajos de exhumación de los restos de los tres guerrilleros antifranquistas que ha llevado a cabo en Retuerta del Bullaque la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, han estado Eugenio, hijo del "Parrala", aunque no conoció a su padre, y sobrinos de los otros maquis.




