No todos los animales han evolucionado siempre para mejorar, y algunos han conseguido sobrevivir a pesar de algunos defectos evidentes que les hace incluso vulnerables frente a competidores y depredadores.
Algunas de esas imperfecciones de la naturaleza las analiza el periodista alemán Jorg Zittlau en su ultimo libro De focas daltónicas y alces borrachos, (Editorial Planeta), en el que analiza cómo consiguen sobrevivir algunas muchas especies a pesar de sus defectos naturales.

Pingüino
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Que las ballenas, uno de los animales más majestuosos del planeta, sean daltónicas, como la mayor parte de los mamíferos marinos, no les ha impedido sobrevivir en un ambiente en el que el azul podría considerarse esencial, ni tampoco desarrollar otras cualidades para compensar ese daltonismo.
Cualidades en exceso
El animal más grande: la ballena azul; el más longevo: la tortuga; el más rápido: el guepardo, capaz de superar los cien kilómetros por hora; pero, ¿demasiado rápido?, quizás sí, porque durante sus carreras explosivas no se abastecen de oxígeno y su temperatura aumenta incluso por encima de 40 grados, por lo que al acabar jadean y jadean hasta recuperar las fuerzas.
Y mientras jadean, en periodos que se pueden prolongar hasta 20 minutos, sus presas suelen pasar a otros depredadores, como los leones, mientras los exhaustos guepardos recuperan el aliento.

Alce
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Precisamente, los alces se convierten en Suecia, en algunas épocas del año, en grandes consumidores de frutas fermentadas que cuelgan de manzanos urbanos, sin saber que algunas cosechas tardías de esos frutos ocasionan sonadas borracheras.
El hombre no se libra
Algo parecido les ha ocurrido a veces a los ampelises, unas aves que se refugian en Europa central durante el invierno, pero que en ocasiones llegan tan hambrientas y exhaustas que se lanzan ávidas sobre algunas frutas que requieren de largos periodos para digerir, y durante ese tiempo surge el alcohol que llega incluso a anular su capacidad de volar.
Agónica resulta también en muchos casos la muerte de los escarabajos, que han sido capaces de desarrollar una muy robusta coraza a base de alas superpuestas, pero tan pesadas que cuando quedan panza arriba en una superficie lisa no pueden hacer nada más que patalear
Pero incide el autor en que uno de los animales más imperfectos es el hombre, y cita, además de la complejidad del parto, su tendencia a acumular grasas, que hace que las personas sean cada vez más pesadas.




